La nueva ‘charlotada’ liberal: Democracia 21.
De la nada acaba de aterrizar un nuevo partido político en el candelero mediático; Democracia 21, esta nueva formación ocupa espacios en los medios de comunicación que formaciones políticas con años de trabajo y esfuerzo jamás han podido lograr.
Con menos de 5.000 seguidores en X y 140 seguidores en Facebook, la líder del partido, Miriam González, ya es entrevistada en grandes medios de comunicación como Antena 3, en horarios de máxima audiencia.
Y por supuesto, nada de esto es por casualidad, dicha formación no es otra cosa que la copia barata del macronismo en España, no aporta nada nuevo y solamente es un intento más del sistema para intentar sostener a un rebaño social cada vez más desencantado y harto de esta farsa a la que llaman ‘democracia».
Tenedlo presente, para Democracia 21, la izquierda, el centro, la derecha o como se presente cada uno de los adoradores de esta función de teatro donde el esclavo vota cada cuatro años…
‘Democracia es que varias organizaciones políticas se repartan el poder y mangoneen a todo un pueblo durante 4 años, comportándose despóticamente y asfixiando en este caso a los españoles para que ellos, que son meros peones de las grandes corporaciones y organismos internacionales vivan a cuerpo de rey’.
En el caso de Democracia 21 es aún más descarado, al descubrirse, que su fundadora, Miriam González, tiene vínculos con una empresa estatal marroquí que se dedicada a la extracción de fosfatos en el Sáhara Occidental, territorio que según la ONU, España sigue siendo ‘potencia administradora’ (Y que a mí modo de ver debería reintegrarse formalmente a España).
Si España hoy en día fuera un país serio, cualquier persona que tuviera vínculos con un estado enemigo como es el de Marruecos debería tener prohibido presentarse a las elecciones, y lo hago extensible a todos aquellos que puedan tener vínculos con el Estado de Israel y Estados Unidos, grandes aliados del sátrapa de Rabat.
Lo dicho, Democracia 21, más de lo mismo; más sumisión a Bruselas, más obediencia al anglosionismo, más expolio al pueblo español a través de una democracia que no es otra cosa que mera ‘partitocracia’.

