12 de agosto de 2019 0 / / / / /

Un siglo de descivilización: las elecciones en Argentina

Ayer, once de agosto, se votaron en toda la Argentina las P.A.S.O., elecciones Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias, en las que se votan cargos para presidente y vicepresidente de la nación, senadores nacionales, diputados nacionales, gobernadores provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, diputados provinciales y demás cargos locales. Vamos a analizar las propuestas de los partidos y los resultados, recordando siempre que aquí no se definió el futuro del país ni mucho menos, como la farsa democrática nos quiere hacer creer, sino que sólo dicta el ritmo de degeneración hacia la izquierda que tomaremos, una constante que vivimos desde aquel 25 de mayo de 1810, donde en escasos meses los más “conservadores” del novus ordo desaparecieron, los radicales pasaron a ser conservadores y aparecieron nuevos movimientos con propuestas aún más a la izquierda. Los reaccionarios fueron fusilados. Creo que es necesaria esta introducción porque muchos de los votantes han caído en la trampa electoralista de polarización extrema entre dos propuestas que no distan tanto una de otra, a pesar de que allá por 2015 así parecía serlo.

Los candidatos a la presidencia son: Mauricio Macri, por Juntos por el Cambio, Alberto Fernández por el Frente de Todos, Roberto Lavagna por Consenso Federal, José Luis Espert por Unite y el Frente Despertar, Juan José Gómez Centurión por el Frente NOS, Nicolás del Caño por el Frente de Izquierda de los Trabajadores – Unidad, Manuela Castañeira por Movimiento al Socialismo, Alejandro Biondini por el Frente Patriota, José Romero Feris por el Partido Autonomista Nacional y Raúl Albarracín por el Movimiento de Acción Vecinal.

Lo que si se define en estas elecciones que son como una gran encuesta es quien podrá participar de los comicios de octubre. El mínimo que deben sacar los candidatos a presidente es del 1.5%. Quienes no han cumplido con este puntaje fueron Manuela Castañeira, Alejandro Biondini, José Romero Feris y Raúl Albarracín, por lo que aquí terminó su carrera por estas elecciones.

A pesar de que no se defina más que la velocidad de destrucción del Estado fallido que es Argentina, los resultados fueron una sorpresa. Se esperaba que Macri quede detrás de Fernández por alrededor de 3 puntos, pero la diferencia fue del 15,5%. Con estos resultados la reelección de Macri parece algo cada vez más difícil y la vuelta del kirchnerismo es casi que una realidad.

Con el 98,67% de las mesas escrutadas, los resultados son los siguientes:

  • 47,65% Frente de Todos

  • 32,08% Juntos por el Cambio

  • 8,22% Consenso Federal

  • 2,86% Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unida

  • 2,63% Frente NOS

  • 2,18% Unite, por la Libertad y la Dignidad

Sobre las propuestas del Frente de Todos de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner no hace falta decir mucho. Podemos citar algunas partes de la plataforma del partido para que los lectores comprendan de qué se trata. Comienzan explicando que el Estado es “el garante indispensable de los derechos de la ciudadanía, ocupando el centro de la escena para el bienestar de la sociedad a partir de la producción de bienes y servicios públicos”. Luego hacen varias propuestas de reformas al mismo, todas requieren aumentar considerablemente el gasto público. Concluyen afirmando que “Estas cuestiones posibilitarán la construcción de un Estado fuerte, promotor del desarrollo, que brinde bienes y servicios públicos de calidad para garantizar derechos y satisfacer las demandas ciudadanas del siglo XXI”. En cuanto a su pensamiento social, la mayoría abortista en sus listas de legisladores es abrumadora. Representan a la peor cara del progresismo izquierdista, el peronismo marxista de John William Cooke. Recordemos que en 2013 Cristina Fernández de Kirchner reemplazaba la estatua de Colón que se encontraba detrás de la Casa Rosada por una de Juana Azurduy, altoperuana que luchó contra las tropas realistas, estatua que el gobierno actual conserva cobardemente.

En cuanto a las propuestas económicas de Cambiemos, el frente de Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto, parece ser que viven en una realidad paralela, al menos por lo que se escucha y lee de ellos y por lo que llegué a conocer por boca de sus candidatos y militantes más comprometidos. Creen que hicieron todo bien y que a partir de ahora viene la bonanza. Ignoran que el default es casi inevitable, que tienen que desarmar el desastre generado con las LELIQs, el contexto internacional que es clave para economías frágiles como la nuestra. No comprenden que el gradualismo a velocidad de tortuga embarazada fracasó y nos llevó a la crisis que vivimos en 2018 y de la que todavía no salimos. En cuanto a los asuntos sociales, tampoco dan mucha esperanza. A pesar de que en 2015 se presentaron como una opción de derecha, no son más que una derechita cobarde, que le rinde honor a los subversivos, hacen que por ley se deba hablar de “30.000 desaparecidos” durante la “dictadura cívico-militar”, que presenta el proyecto de ley de aborto, que abre centros de hormonización para niños, que impulsa la Ideología de género en las escuelas y que despenaliza el aborto de facto mediante una reforma del código penal, pasando impunemente por sobre la Constitución Nacional y por lo votado en el Senado. Ahora sus listas de legisladores tienen mayoría pro-aborto en los primeros puestos, por lo que los pro-vida seguramente no lleguen a entrar. El mismo asesor de Mauricio Macri, el anti-clerical Durán Barba, afirmó en 2017 “Macri es la nueva izquierda”. Lo que no supo comprender Macri es que sus votos eran prestados. En 2015 la sociedad Argentina esperaba un cambio de verdad, un giro de 180°. En lugar de eso, prefirieron seguir con lo mismo, entregando más planes, profundizando las reformas progresistas del gobierno anterior, subiendo impuestos y haciendo un ajuste al sector privado que lo está destruyendo para financiar la hipertrofia estatal. Esos votantes ya no están, han migrado a otras opciones electorales.

Detrás de ellos está la tercera fuerza, Consenso Federal con Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey. Tuve la oportunidad de escuchar las propuestas de Lavagna en una charla que brindó para la universidad en la que estudio. Habló de la necesidad de llegar a un consenso frente a la grieta, del supuesto “neoliberalismo” de Macri y afirmó que llamaría a un plebiscito sobre la legalización del aborto en caso de llegar al poder. También nos recordó la corrupción y el caso mani pulite en Italia. Parece que para Lavagna seguimos en los 90. Su plan económico se puede reducir a “poner plata en el bolsillo de la gente”, salir de la crisis gastando más gracias al mágico efecto multiplicador de Keynes, la falacia de la ventana rota.

El Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unidad de Nicolás del Caño logró conseguir un 2,86%. Poco siendo que se presentaron finalmente unidos el Frente de Izquierda y de Trabajadores, el Partido de los Trabajadores Socialistas y el Partido Obrero. Este es un rejunte de trotskistas rechazados por la Cuarta Internacional, que luchan por la legalización del aborto, por la imposición de la Ideología de Género, por la expropiación de los bienes de la Iglesia, la nacionalización de la banca y para que “la deuda la paguen los capitalistas”.

Otra sorpresa de estas elecciones fue el resultado del Frente NOS, del veterano de la Guerra de Malvinas y Mayor del Ejército Juan José Gómez Centurión, que llegó a reunir más de 600.000 votos llegando a un 2,63%. Las encuestas ni siquiera contaban el partido, o lo mostraban con un resultado inferior al 1%. Con menos de tres meses de trabajo, lograron reunir a una mayoría silenciosa que se opone al aborto, a la Ideología de Género, a la farsa histórica que se ha levantado sobre los años 70 y que quiere un país con valores como el patriotismo y la defensa de la familia. En cuanto a lo económico, propone reformar el Estado para bajar el gasto, disciplina fiscal, mejorar la calidad institucional, revisar los planes sociales para eliminar los innecesarios y pedir contraprestaciones en los que se dejen, bajar los impuestos, volver a tener un banco central independiente con flotación limpia y mejorar la calidad institucional.

Por último quedó el partido Unite por la Libertad y la Dignidad, del economista liberal José Luis Espert. Su propuesta se centra en lo económico; abrir la economía, frenar la inflación, reducir el Estado para bajar el gasto y cambiar planes por recortes de impuestos. También propone reformar el sistema sindical y el sistema educativo. En cuanto a lo social, el se definió como pro-aborto y dijo que hasta creía que era de buena persona legalizarlo. Sin embargo, también dijo que no era algo central de su propuesta. Su candidato a vicepresidente es pro-vida y sus listas a legisladores contienen candidatos mayormente pro-vida.

Los resultados de esta elección nos dicen, como afirmamos antes, que es muy probable que no llegue a existir la posibilidad de ir a un ballotage y que la fórmula Fernández-Fernández gane en primera vuelta en los comicios de Octubre, ya que Macri debe conseguir 4 millones de votantes en 77 días. Los efectos de estas elecciones en el mercado los vivimos hoy. El dólar llegó a venderse por $63, subiendo un 30%, aunque por la venta de USD 165 millones de reservas del Banco Central y del tesoro, el gobierno pudo mantenerlo a $57,30. Se vivió la segunda mayor caída de la bolsa de la Historia del país, especialmente fuerte por las correcciones respecto a la subida del pasado viernes.

Lo que nos podemos llevar de esta votación es la clara realidad de que el proceso descivilizatorio en Argentina ha destruido totalmente la cultura del país, que en 1895 y 1896 supo tener el PBI per cápita más alto del mundo. La solución no se encuentra dentro de una urna.

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