22 de abril de 2018 0

Un país en la mochila (de unos pocos)

Bill Blain, estratega de la consultora Mint Partners, auguró una nueva criisis hipotecaria. Afirmaba que explotará en las “profundidades más oscuras del mercado crediticio” y será en el 2018.

“La sensación de que una crisis está por llegar es muy similar a la de junio de 2007, cuando los primeros fondos, respaldados por hipotecas en Estados Unidos comenzarón  a tambalearse”.

La anterior crisis nos trajo la aprición de un movimiento social, al final capitalizado por un partido populista, la exacerbación de movimientos secesionistas, pobreza, desilusión y, para contener a las masas, un claro giro hacia formas, leyes y maneras autoritarias, que mantenían sólo las formas de algo distinto. Después de aquello, en realidad mucho antes, ya nada fue igual. Se puso al descubierto la realidad del sistema y sus debilidades, sus corruptelas.

¿Está España preparada para una nueva crisis?

Nuestra qerida España, ese mosaico imposible de componer, tiene múltiples roturas. Es un buque hace aguas por todas partes.

 Los gobernantes no hacen sus función, la delegan en los jueces que tampoco hacen la suya, más bien están más o menos politizados. El poder ejecutivo pulula por debajo del legislativo, que no lo es.

Las leyes se repiten con una especie de diarrea normativa, término acuñado por la Unión Europea para referirse a la multitud de leyes que son paridas cada día, muchas de ellas contradictorias.

Las relaciones entre hombre y mujeres se encuntran rotas, enviciadas, turbias, por la violencia, la insolencia, el aprovechamiento de muchos que sacan partido de ello.

 Las relaciones familiares, con aquellos investos de divorcios y abortos ya no tienen nada de sólidadaridad  sino de un montón de concurrencias ocasionaes.

Las relaciones laborales son deleznables: disléxicos, personas que no saben expresarse imponiendo un poder absoluto que pisotea a muchos.

La incultura se viste de gala y viste sus mejores pompas. Destruidos el espíritu de nación, aniquilado cualquier brizna de solidadridad, sólo nos quedan los recuerdos de tiempos mejores, el endeudarnos más y mejor.

Dicen que viene una nueva crisis peor que la anterior. Si aquella nos dejó temblando, está nos dejará agonizando.¿ Tendrá remedio?Aparecerá algún lider honrado que nos saque de éstas. Creo que no. Que las peores ruindades se expresarán ya sin freno alguno.

Puede que exista una parte del pueblo no envenedado, trastornado. Pues o reacciona ahora o nunca podrá hacerlo.

Será el final, de una nación, de un sistema de gobierno, de unas fronteras, de un Reino. No cabe más que rezar y esperar lo ya casi imposible. Sin una base moral, que no existe, no es posible soportar periodos de precariedad.

 

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