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10 de abril de 2024 0

Progreso o cien años atrás: el derribo talibán

(por José Fermín Garralda)-

1. Ya es pena lo que están haciendo algunas minorías muy escoradas en Navarra a través de la prensa e in situ, con ocasión del monumento de Navarra a los muertos en la Cruzada -no los Caídos, término más cómodo por lo breve pero inadecuado-, al parecer empujadas por un  gran proyecto monotemático, ya sectario de minorías escogidas ya destructivo, que viene bien a unos y otros.

Afortunadamente los navarros y concretamente los pamploneses de siempre son otra cosa, y también advierten la historicidad de cada época, el paso del tiempo, el respeto y la convivencia.

2. Lo que olvidan. Los tales no valoran muchas de las dimensiones del monumento, como la arquitectónica, urbanística, artística y cultural, biográfica de los diferentes artistas, el significado narrativo e histórico de las pinturas murales de la segunda cúpula mayor de España, pinturas éstas que representan la religiosidad popular y nuclear de Navarra en toda su historia desde la época de las Cruzadas medievales, la dimensión psicológica y de costumbres, la social, una actitud de aprendizaje ya para admirar ya tolerar, la dimensión económica del IIº ensanche, la originalidad propia de una época, etc. Estas valoraciones son tan  interesantes que deben ser desarrolladas por los expertos en cada área. Sus “contrarios” las obvian, porque su argumento central tiene un  sentido absolutamente presentista e ideológico, revanchista, frentepopulista político, y hasta de blanquear el terrorismo etarra.

3. Lo que son. El talibanismo verbal y gestual de algunos “intelectuales” pretende que otros lleven mecánicamente sus consignas a la práctica, lo que genera comprensibles discrepancias entre ellos. Como en Oriente, unos verbalizan, otros amenazan con intifada, y no les mueven ideas químicamente puras sino fuertes emociones. Los marxistas más puros, añaden cálculos de poder para ocuparlo y perpetuarse. El qué hacer en él, es lo conveniente para seguir en él.

Una cosa es enredar la opinión y auto-condecorarse, y otra es dar la orden de derribo. Quien dé la orden, y más siendo doctor en historia, pasará a la Historia -que da mil vueltas- como el Talibán en medio una Europa y Occidente desarrollado. Allá cada cual. Otros se pondrán debajo del monumento n el momento de su derribo y santas pascuas. En cualquier caso, quizás piensen que lo propio es sembrar el temor casi un siglo después: ya que no habrá derribo, al menos que “los otros” sufran como si lo hubiera.

4. ¿Pero qué ocultan? Inmersos es una guerra psicológicaquisieran hundir la heroicidad de Navarra, su gesta  anticomunista -o Stalin o el caos-, la heroicidad de gran parte de los navarros dirigidos por su Diputación Foral, y a Navarra misma. Quisieran que los navarros se avergonzasen del heroísmo de gran parte de sus mayores, y de su  ejemplo en la Cruzada por Dios y por España, realidad que no se puede callar como realidad primera, aunque digan que recordarla es imprudente y que el hombre de hoy no la entiende: quizás no se lo hayan enseñado, y ahora se tergiversa… ¿para que se consagre en la memoria para siempre? Quisieran vaciar la personalidad del navarro y del Reyno milenario para que sea absorbido por otra realidad, nueva y revolucionaria, aunque en breve ésta se transforme en algo carca y sin vitalidad ni majestad, para ser sucesivamente sustituida por otra. Este será el mejor bocadito del Euskadi como entelequia, sin contar desde luego a la sufrida Álava -recordemos su entrega por Suárez- y el heroísmo de los requetés guipuzcoanos y vizcaínos.

Para ello, la demagogia y el temor paralizante dan un buen resultado práctico. La demagogia es mentirosa y provocadora, y escandaliza visualmente cuando reutilizan carteles horribles y blasfemos que se exhiben una y otra vez en lugares públicos. Con demagogia y difundiendo temor se mezclan cuestiones que nada tienen que ver. Se confunden personas y situaciones totalmente distintas y  contrapuestas, haciendo prevalecer unas en absoluto detrimento de las otras.

Pero también ocultan lo que se les podría decir a los del Frente Popular -aun no sé por qué el PNV de nuevo se suma a ellos-, abundantísimos aspectos históricos y aberraciones sin cuento… en lo que no vamos a entrar. ¿Es que quieren que entremos en una guerra psicológica autodestructiva con el pretexto de lo ocurrido hace casi un siglo? Están locos y quieren que enloquezcamos con ellos. Afortunadamente hemos superado nuestros dolores familiares, hemos perdonado, y no somos unos amargados como ellos. Preferimos coger el toro por los cuernos y separar los elementos dolorosos que ellos unen, no sin astucia, para confundir a todos.

5. Una penosa estrategia. Nos referimos al hecho de  mezclar represiones de retaguardia, con los combates del duro Frente de batalla durante tres largos años. Tal mezcla es muy burda, es muy injusta respecto a los represaliados y muertos en combate, es una manipulación de gran calibre, y es muy útil en una sociedad acrítica y muy miedosa -los años de plomo están muy presentes- porque ha olvidado la realidad y verdad a la que servir. Esto lo saben -por ejemplo- bien quienes tienen represaliados en los dos bandos.

La inquina y la revancha -el odio- son la argamasa de ambas cuestiones. Polarizados en argumentos trágicos, deforman o tergiversan la realidad, abandonan las dimensiones cívicas que fácilmente entienden nuestros conciudadanos, y exigen comulgar con ruedas de molino y volver a lo que debieran evitar: el guerracivilismo. Pero sobre todo hay que exigir honradez y lo que nos enseñaron: no digo mentiras, sí, es lo que amorcia Rosa decía: eztet gerurik esaten.

6. A pesar de lo dicho hasta aquí, no cometeremos el error de recoger el guante del reto, ni caeremos en la trampa de entablar un “debate” imposible, ni argumentaremos -por ser inútil- a favor de lo que debe ser. Aquellos navarros a quienes se levantó el monumento -muchos más que los 4.709 contabilizados-, y aquellos otros miles de navarros del frente -muchos más de los 42.937 censados hasta ahora de una población de 345.883 almas-, rechazaban radicalmente -hay testimonios de ello- lo horroroso que algunos hicieron en las llamadas retaguardias de aquí y toda España. Es llamativo que en la otra parte, incluido en PNV y el partido de Companys, nadie lamente ni rechace nada de lo muy mal hecho en otros lugares de España. Una enorme pena. A nosotros nos han enseñado el conocido pero siempre nuevo etsayak maite izango dituzue.

Lejos de nosotros el recrear una guerra en el imaginario, el promover un deprimente espectáculo verbal y de acusaciones, y el provocar aquel desasosiego y agitación social que más se parece al guerracivilismo, a una guerra psicológica, con fuertes réditos políticos para algunos, siempre en desigual combate de intenciones,  material y de medios. Este es un triste e incívico juego, que impide el siempre nuevo amaréis a los enemigos, y no significa comulgar con ruedas de molino.

Sea lo que fuere, lo fácil y despreciativo es levantar todo tipo de humareda -física o psicológica-. El resultado hiere hasta los tuétanos, y prolonga el miedo psicológico que desde hace décadas invade esta tierra. Ellos verán qué pretenden; los navarros, paralizados hace tiempo y atónitos de incredulidad, verán qué les dejan hacer; y el público en general asistirá al resultado de un intento que nunca será bueno.

7. ¿Por qué se ha llegado a este ínfimo nivel talibanesco tan rápidamente? Esto viene repentinamente de hace unos años. Quizás haya pasado el ciclo largo marcado previamente. Quizás alguna secta de minoría fraternal utilice el dolor ajeno y lejano de unos -como si nadie más hubiera sufrido- para culminar su revancha. Quizás lo del otro día esté en consonancia con la presencia del Sr. Sánchez en Cuelgamuros. Otros sacarán tajada y rentabilidad  política, por ejemplo blanqueando el  terrorismo reciente. Unos y otros, juegan con las cartas marcadas, se polarizan en el pasado histórico más duro, y lo hacen de una forma totalmente improcedente, intentando que revivamos aquellos horrores.

Que tales minorías tan escoradas, con distintas ideologías en su haber, arremetan contra otros, es bastante contradictorioDime de qué presumes y te diré de qué careces, dice el refrán. La estrategia es burda y vieja: convertir la brutal iniciativa en repuesta a algo que antes se manipula

La actitud liberal ha abandonado los papeles durante décadas y dejado hacer, ha alegado un cambio de época y el cambiante significado de los monumentos en el tiempo, y ahora se echa las manos a la cabeza cuando llegan las consecuencias lógicas.

Es extraño que el talibanismo no arremeta contra la prensa conservadora por sus titulares, imágenes y posición “franquista” de ayer, y que le perdonen el pasado, aunque quizás sea por el servicio que les está haciendo  el día de hoy. Más aún, ¿por qué callar las matanzas  ocurridas en San Sebastián, Bilbao y otras latitudes? ¿Por qué silencian a los nacionalistas vascos en Navarra -católicos que no pudieron tolerar que los nacionalistas fuesen con los comunistas-,  cuyos nombres pueden estar inscritos en las paredes del monumento?  ¿Por qué empeñarse en que por entonces todos seguían el mismo patrón y una misma disciplina? ¿Por qué crear a estas alturas de la vida infinidad de agravios comparativos?…

Uno de los grandes errores  de los navarros ha sido de omisión, mantenida durante décadas. Se confiaron a las élites partitocráticas del conservadurismo, y éstas les han llevado al huerto. Nadie ha querido formar la opinión pública, y prácticamente ya nadie quiere saber nada. Sólo quieren salvar lo suyo aunque en su existencia se deba al ámbito público. Pues miren: recibirán el mismo trato que reciben aquellos que ellos mismos abandonan a su suerte. Los navarros que no tienen culpa pagan por la culpa de otros, y ni siquiera se les  agradece el haber librado del estalinismo y la dictadura del proletariado a todos los españoles.

Ya no saben qué increíbles y gastados vocablos atribuir a los otros, pues el monumento no fue a los Caídos, ni sólo a los requetés pues también hubo falangistas y soldados, ni fue construido por el partido único sino por la Diputación Foral de Navarra que prohibió partidismos en la decoración, y mucho menos fue fascista, ni se justifican mayores improperios… convirtiendo nuestra convivencia: beazuna baño samiñago, et aria baño gogorago, en más amarga que la hiel y más dura que la piedra.

Sigan con sus declaraciones, performance y el apoyo de su prensa amiga… y dando la impresión que la opinión pública se desvive por lo que ellos le dicen. El marco de los pamploneses es en general muy diferente al suyo. Continúen así y pasarán a la posteridad como talibanes, con un presentismo insostenible e incívico, revanchista, y un historicismo insano…. Y lo principal: calumnien fuertemente, que algo queda. 

¿Qué dirían ellos si el monumento que buscan demoler material o espiritualmente estuviese dedicado a los brigadistas, milicianos y hasta gudaris -recordemos lo de Santoña- de hace casi cien años? Por eso, es muy acertado lo que ha dicho alguien: es que no quieren la reconciliación. Una gran pena.

8. En conclusión.

  1. El monumento no es sólo lo que representa, sino una gran obra de arte en todos sus aspectos, de cultura, y parte de la historia del urbanismo pamplonés. En esto nunca se insistirá bastante.
  2. El edificio carece de elementos visuales de partido, y sólo está coronado por la Cruz, que a su vez surge de la entraña de los navarros implantada en el desarrollo de los siglos, al servicio de la libertad de los católicos en la política, la sociedad y hasta la vida privada.
  3. Los nuevos talibanes también quieren lo que ocultan: vaciar de sentido al Reyno milenario de Navarra, machacar la memoria de la hazaña defensiva y anticomunista de sus gentes, despersonalizarlas, y mostrar su dominio y victoria final… para alcanzar un Euskadi marxista y totalitario. (Los del PNV no quieren enterarse, y ya están viendo las orejas al lobo).
  4. La gran injusticia y engaño es mezclar las penosas injusticias cometidas en las retaguardias –se olvidan de los navarros asesinados en otros lugares de España- con el heroísmo de Navarra en el frente de batalla.
  5. No caeremos en la trampa del “y tú más” o de enredar con estas dolorosísimas cuestiones. Desde el mismo día de la eliminación física de nuestros siete parientes directos, hemos perdonado como ellos lo hicieron.
  6. Mantener el edificio significa respetarlo más allá de sus piedras.
  7. La historia da mil vueltas, y si no actuamos según verdad y justicia en este tema, daremos muy mal ejemplo, y los que sucedan nos señalarán, reclamarán y avergonzarán por un silencio egoísta y cómplice.

5 de abril de 2024

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