22 de agosto de 2019 0 / / / / / / / / / / / /

Peregrinación tradicionalista convoca más de mil fieles en Argentina

El pasado fin de semana, en la Provincia de Buenos Aires, Argentina, se llevó a cabo la décima Peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad. Durante los días 17, 18 y 19 de agosto, los más de 1200 peregrinos caminamos 100km, desde Rawson hasta Luján. “Nuestra Señora de la Cristiandad es un grupo independiente constituido por fieles católicos laicos que organizan anualmente una Peregrinación a Luján. El objetivo de dicha Peregrinación es la santificación del alma a través de las gracias pedidas a Nuestro Señor, por intercesión de la Santísima Virgen María, ofreciéndole las oraciones, sacrificios y mortificaciones durante los tres días. Encomendamos especialmente a nuestra Patria y al Santo Padre, su salud y sus intenciones” explica la organización en su página nscristiandad.com

Durante el trayecto portamos la Virgen de Luján, banderas, cruces, estandartes, entonamos cantos como el “Himno a los mártires de Barbastro”, “¡A Dios queremos!”, “Cristo Jesús en ti la Patria espera”, la “Marcha de las Malvinas”, “Novio de la muerte”, “Cara al Sol”, “Oíd argentinos”, “Tu reinarás”, y “La Canción del Legionario”, rezamos rosarios en latín y cantados y oímos y reflexionamos sobre las meditaciones preparadas para cada día. En Rawson, San Jacinto y Luján, respectivamente, rezamos la misa diaria, según el rito tradicional, establecido a perpetuidad por San Pío V en 1570 por la Bula Quo Primum Tempore. Acampamos las dos noches, del sábado y del domingo en Rivas y Agote, dos pequeños pueblos.

Durante los tres días flamearon las aspas de Borgoña, banderas del Sacré Coeur, argentinas, vaticanas, de filiación mariana y los estandartes de cada capítulo ondearon sobre la llanura pampeana. La devoción y el compañerismo se vivían en cada uno de los 27 capítulos en los que se dividía la columna de peregrinos, cada uno bajo la protección de un santo del que llevaban el nombre.


Luján, el destino de la peregrinación, es un importantísimo lugar de culto para los católicos argentinos. Su nombre lo toma del río que la atraviesa, que así fue llamado por ser el lecho de muerte de Pedro de Luján, quien fue herido de muerte por los indios en 1536, durante la primera fundación de Buenos Aires. En 1630 ocurre el milagro, una carreta que transportaba una estatuilla de la Inmaculada Concepción se queda detenida allí. Prueban descargar algunos objetos, pero solo vuelven a caminar los bueyes cuando se deja fuera a la Virgen. Por este destino de la providencia, se la dejó a cargo del dueño de la estancia, que le hizo construir una ermita. La Basílica donde hoy se encuentra, de estilo neogótico y con dos torres de 106 m de altura, fue construida recién entre 1890 y 1935. Nuestra Señora de Luján es la patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay.

La peregrinación terminó con el recibimiento de la Virgen por el Regimiento de Patricios, primero de infantería, que aún conservan la Cruz de Borgoña como su bandera, y la posterior misa tridentina cantada en la Basílica llena de gente. La tradición en Argentina sigue viva a pesar del flagelo de la modernidad.

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