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23 de abril de 2024 0

PASTOR

(Por Javier Manzano Franco)

El segundo Domingo de Pascua se conoce como Domingo del Buen Pastor. En esta tercera semana de Pascua hemos de estar alegres (Sal 33, 1) porque, una vez resucitado el Señor, “de la misericordia de Yavé está llena la tierra” (Sal 33, 5). A pesar de los horrores que este Gobierno criminal nos hace sufrir a diario, tengamos presente que aún no ha concluido el Año Jubilar del Sagrado Corazón de Jesús, con motivo del 290º aniversario de la Gran Promesa que el Señor hizo al beato Bernardo de Hoyos en Valladolid de que reinaría en las Españas con más veneración que en ningún otro lugar del mundo. Tengamos presente que Cristo siempre vence, y que si Él lo desea, con motivo del tercer Centenario de Su Gran Promesa, sustituirá la Agenda 2030 por la Agenda 2033 de Su Reinado social.

Capilla Padre Hoyos. Devoción al Sagrado Corazón de Jesús.: Carta sobre el Padre Hoyos

Qué distinta es esta “Política de Dios y Gobierno de Cristo”, en palabras de Quevedo y cuyo reflejo más perfecto en la Tierra es la Monarquía tradicional hispánica, del Gobierno actual, al que falta muy poco para hacer de España una república bananera en toda regla. La Junta Electoral Central fue severamente apercibida la semana pasada por el Consejo de Transparencia, después de que prohibiese a Gabriel Araújo, perito en Informática Forense, acceder a las actas de las elecciones del pasado 23 de julio, que dieron la victoria al socialista Pedro Sánchez. La mujer de este, por otro lado, implicada hasta el cuello en diversas tramas de corrupción, se ha librado de comparecer en la comisión de investigación pactada por el PP y por el PSOE a cambio de que tampoco comparezca la pareja de Díaz Ayuso. Mientras tanto, la vicepresidenta comunista Yolanda Díaz, conocida por sus atuendos de Victorio y Lucchino, Yves Saint Laurent y 100% Capri, ha rogado a los españoles que vistamos con ropa vieja por la contaminación que produce el sector textil. Fuera del Gobierno pero no muy lejos de la política, Vicente y José Cotino han reconocido que su tío Juan, que fue jefe de la policía nacional, envió 640.000 euros (procedentes de una comisión ilegal por el contrato de las ITV en la Comunidad Valenciana) a Luxemburgo para Joaquín Barceló, el testaferro de Zaplana. Por último, la semana pasada se supo que una empresa encargada de custodiar la base de datos con los reconocimientos médicos de miles de guardias civiles y militares había sido hackeada por un autor desconocido… veinticinco días antes; la empresa lo había ocultado.

Aunque no sepamos ni el día ni la hora, sí podemos tener la esperanza del Reinado social de Jesucristo, pues “en Su boca no se halló engaño” (1Pe 2, 22) y se ha cumplido que “por Sus heridas hemos sido curados” (1Pe 2, 24). San Pedro, Príncipe de los apóstoles y primer Sumo Pontífice, incide en la meditación de la semana pasada: éramos ovejas descarriadas, salvajes, pero por la Muerte y Resurrección de Jesús, y también por Su ejemplo de mansedumbre, nos hemos reunido en torno a Él que es el Pastor de nuestras almas (1Pe 2, 25).

Así lo dijo el mismo Cristo a los fariseos como lo recoge San Juan en su Evangelio: Él es el Buen Pastor que da Su vida por Sus ovejas (Jn 10, 11). Nuestro Señor, que es verdadero Dios y no un simple “maestro sabio que ayudaba a los pobres”, lo veía todo y advierte: “El asalariado, el que no es pastor, dueño de las ovejas, ve venir al lobo, y deja las ovejas, y huye, y el lobo arrebata y dispersa las ovejas, porque es asalariado y no se cuida de las ovejas” (Jn 10, 12-13); en solo un siglo y medio, uno de cada cinco hispanoamericanos se ha pasado a la herejía protestante y en 45 años, los católicos en España han pasado a ser de un 90,5% de la población a un 52% frente al 44% de impíos (que en 1978 formaban solo un 7,6%). Esto se debe a que, como también dice Jesucristo, las ovejas “no seguirán al extraño, antes huirán de él porque no conocen la voz de los extraños” (Jn 10, 5). Efectivamente, asistimos desde hace sesenta años a una dispersión alarmante de las ovejas, las cuales no reconocen la voz del Pastor entre tanto vocerío desconcertante: que si la “Eucaristía” (y no la Misa) es un “banquete” o una “comida” y no el Sacrificio de Nuestro Señor; que si hay que adaptar la liturgia a las “tradiciones y genio” de cada pueblo, dejando de ser con ello católica (es decir, universal); que si los católicos deben rezar con herejes, cismáticos e infieles, dado que la Iglesia de Cristo solo “subsiste en” la Iglesia Católica y no ES y SOLO ES la Iglesia Católica de Roma, por lo cual se consideran también “iglesias” por las que se puede llegar a la salvación las de los herejes y cismáticos que ya pasan a ser “hermanos separados” a los que no hay que convertir; que si Alá, esa deidad pagana del cielo que adoran los sarracenos, es lo mismo que el “único Dios, Creador del Cielo y la Tierra”; que si la Iglesia renuncia a que el catolicismo sea religión del Estado y ofrece pleno apoyo a la ONU; que si el “derecho a la libertad religiosa” se funda en la “dignidad de la persona humana” como si esa dignidad no se adquiriese únicamente llevando una vida honesta conforme a la moral católica; o que si “todos los bienes de la tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y cima de todos ellos” y no de Dios (¿entendéis ahora por qué os cerraron las iglesias en tiempo de la pandemia ni os dieron los Sacramentos?). Pidamos al Señor muchos y santos pastores como Él y como San Pedro, pero sobre todo, pidámosle que quienes no trabajan al menos los dejen trabajar, que no los misericordien echándolos de los seminarios y noviciados con ridículos pretextos o mandándolos a la selva del Perú por haber querido construir la Casa de Dios sobre roca y no sobre las arenas del modernismo.

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