11 de octubre de 2020 0

¿Navarra será el asombro del mundo?

Por José Fermín Garralda

“Navarra será el asombro del mundo”, dijo el genio de la tragedia W. Shakespeare.

Sí, Navarra lo ha sido. Y, desgraciadamente, hoy sigue asombrándonos aunque por su propia inversión. El Liberalismo ha vaciado Navarra, y este vacío lo ha ido ocupando el marxismo y separatismo, hasta que termine completamente la sustitución en este a modo de vasos comunicantes. Eso, más la falta de liderazgo y desde luego de líderes, explica básicamente la actual desorientación, tristeza y orfandad de muchos navarros.

En Navarra, ha existido un gran abandono de su personalidad milenaria. Ha sido consecuencia del “laisser faire et laisser passer” del liberalismo, importado por intelectuales acogidos dentro de sus mugas , pues ya el afamado e impío Baroja dijo que  “pensamiento y navarro” era una contradicción. Ha sido fruto del “laisser faire et laisser passer” transmitido por los liberales conservadores de hoy, amigos de todo lo “moderno” y “para que no se diga”, en una provincia… eso sí, muy foral y de “derechas”… hasta que dure. ¿Por qué se olvidaron y olvidan tan fácilmente del Reino de Navarra anterior a 1841 y del inconformismo posterior de muchos navarros hacia el Liberalismo? ¿Por qué han sido tan ingratos con el Carlismo o tradicionalismo de no pocos de sus padres y abuelos? ¿Es que la transmisión, el tradere, y la vida honrada y fiel a algo y alguien ha pasado de moda?

Con el pretexto de que Navarra tenía una firme personalidad, los Gobiernos de UCD y luego UPN nada hicieron para protegerla y divulgarla. Creyendo que la propia personalidad depende más del entramado social que del Gobierno de turno -y esto es verdad, pues el derecho público expresa el derecho privado y no al revés-, los Gobiernos de UPN se inhibieron en su ejercicio dejando el terreno libre al embate comunista y separatista. Es más, en la derecha política conservadora los hubo que actuaron durante décadas contra los valores y espíritu de la Navarra de siempre.

Nada hicieron ellos, y, como el liberalismo es desvertebrador y tiende a vaciar el espíritu público, nada dejaron hacer a los demás, mientras que para hacerse perdonar arremetían -haciéndoles el vacío y con palmaditas en la espalda- contra los navarros que no querían dejar el campo al enemigo. Ya hemos dicho que en el pensamiento y en la política no existen vacíos, y que si los hay los llenarán y han ido llenando -con engaños mil- los marxistas y separatistas.

Otra cosilla. También fue un error identificar el ámbito de lo privado con la Navarra católica y tradicional, y el ámbito de lo público con la Navarra abstencionista y luego amiga de comunistas y separatistas. Se tendió a identificar la Universidad privada con los valores de la Navarra de siempre, y a identificar la UPNA con los vendavales de la ruptura. Pues bien, eso no fue así. Hubo profesores alejados de las tradiciones navarras bajo el pretexto de universalidad y de alejarse de la política -sobre si era una política popular o tradicional, pues ya se sumaron a la liberal- mientras que algún otro -como el prof. Redondo- era abiertamente contrario.

Del Reino felizmente unido a Castilla, y del santo nombre de Dios y la Santísima Virgen colocados en el frontispicio del Reino e influyendo  directamente en las leyes y Fueros, poco o nada ha quedado en la práctica actual de ámbito político público y, como consecuencia de ello, muy poco va quedando en el ámbito social. Ahora por el Covid suprimimos las procesiones (por ej. la del Rosario de cristal con motivo del 12 de octubre) mientras las calles se llenan de gente y se han dado conciertos.

Si la sociedad es atacada de mil maneras torticeras -como lo es- en el ámbito espiritual, si desde ella y por la Comunidad vecina de Euzkadi se atacaba -como así ha ocurrido- al Gobierno de Navarra no nacional-separatista, si las instituciones políticas constitucionales de España atentaban -como atentan- contra los primeros principios constitutivos de Navarra… era  obligación del gobernante el tomar partido. También era obligación cuando la partitocracia de España y Navarra en ella, legislaba y actuaba contra la naturaleza y contenidos básicos del viejo Reino, cuando los antinavarristas invertían dinero a mansalva en el periodismo y la cultura (editoriales, charlas, idioma…), y asimismo cuando se ha ido experimentando la llegada masiva de personas foráneas a Navarra y luego a España, en busca de  una colocación, de cómo servir a los demás y de un básico bien vivir.

En estos y otros casos el gobernante debía tomar partido: a) en defensa de la naturaleza histórica de Navarra que estaba vigente, vinculada al ayer (algunos historiadores la vacían, desenfocan o pervierten), unida a la tradición y no al conservadurismo liberal, y menos al falso tradicionalismo; b) en defensa de la población y sus vivencias cristianas y tradicionales; c) en defensa de los que por ignorancia pueden perder su navarridad ante el embate de terceros, que tienen mil medios materiales y un elevado grado de agitación y agresividad; d) en defensa de los valores de la gentes no maleadas; e) para comunicar navarridad a los migrantes de otras Regiones españolas y aún de fuera de España, que con tanto cariño se les recibe si son gente de bien.

Los carlistas o tradicionalistas estamos lejos del Liberalismo, según el cual el poder civil nada debe hacer, ni actuar  ni  defender, ni mantiene ni interviene, y menos PROFESA. También hemos estado muy lejos de cierto radicalismo liberal burgués ya desaparecido (CDN), vinculado paradójicamente en sus afiliados y políticos a cierto perfil “piadoso”, acomplejado con lo que creían “moderno”, que impartían piadosas sonrisitas a los carlistas, y que fue responsable del intento del Órgano común permanente con Euzkadi y de la ley de adopción de parejas homosexuales. Lógicamente los carlistas estamos muy lejos del socialismo y el separatismo, que modelan la sociedad desde arriba, en contra además de los valores y el ser propio de una navarridad vivida por no pocos navarros -yo iría que, si no se nos malea o agita artificialmente, por la generalidad-.

Fruto de este abandono y falta de liderazgo y líderes, los navarristas, atropellados por la agresividad de los comunistas y separatistas -siempre “perdonavidas”- y amantes del reparto de poder “contra” lo que llaman “derecha”, está sumamente desorientados. Tampoco pueden ser felices con la cirugía de aprendiz impuesta por un Gobierno socialista-separatista, además novato que sólo sabe autoexcusarse. Este Gobierno ya ha iniciado el programa de lavado de cerebro y enconamiento entre los estudiantes de 4º de ESO, a través de unos provocadores materiales escolares relativos a la represión durante la guerra de 1936-39. Si a este atropello y cirugía le sigue el silencio de la población afectada, es fácil saber quién ganará la contienda, pues lleva formulada hace más de cuatro décadas.

Vivir de rentas como hacen los liberales en el ámbito político, siempre fue muy peligroso para la construir el futuro. Quien se haya servido de Navarra desde la sociedad, ha podido ser muy  injusto y oportunista porque, si no aportó algo en consonancia con el espíritu navarro, le hizo un flaco servicio al desvirtuarlo. Otros ocuparon el poder político en Navarra (UPN, CDN), abandonándola a su suerte cuando la  dejaron al albur de lo que ocurriera. ¿Es que no pueden existir líderes y liderazgo? ¿Es que el Gobierno elegido por las urnas no pudo realizar este cometido, cuando el sistema político todo lo abandona en un Gobierno por otra parte  desvertebrador y controlador, paralizando a todos salvo que se sitúen, incluso con juvenil agresividad, fuera del sistema? El colmo ha llegado  cuando la conjunción Liberalismo-Socialismos (primos hermanos en su origen) ha promovido y admitido en la competición política de nuestra democracia, a los que hacen trampas y más que trampas. Pues miren qué casualidad: estos siempre llegan arriba, ya han llegado y no hay quien les cese. La ocasión del Covid-19 les va a perpetuar.

P.D. Imágenes propiedad del autor.

Otro día indicaremos cómo se han subvertido los elementos configurativos de Navarra por el abandono de la  partitocracia, los hombres de la cultura liberal, y el consejo de ciertos “piadosos”.

Ahora, tan sólo constatar que este año no han llegado a los dedos de la mano las banderas de España exhibidas en los balcones con ocasión de la festividad de Ntra. Sra. del Pilar y la Hispanidad. ¿Miedo o pasotismo en Pamplona? ¿Qué hace falta que ocurra para espabilar?

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