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2 de mayo de 2024 3

La biografía de María Rosa Urraca Pastor y un Sánchez que madura aceleradamente

(por Javier Urcelay)

Estos días se pone a la venta el libro “María Rosa Urraca Pastor. Una mujer contra la República” del que soy autor.[i]

Se trata de la biografía de la que durante la Segunda República y durante la Guerra Civil fuera popularísima propagandista tradicionalista y quizás la más importante mujer del Carlismo desde la reina Margarita.

Lo interesante de la biografía es que permite recordar la lucha que los carlistas llevaron a cabo contra la Segunda República, una época que en tantos aspectos empieza a parecerse a la que vivimos desde la llegada al poder de los gobiernos de coalición progresistas.

La agenda de la Revolución socialista, separatista y masónica no ha variado apenas de la que se intentó llevar a cabo en los años 30. Por eso es particularmente interesante repasar cuál fue su despliegue y cuáles fueron sus prioridades, y también cómo reaccionaron contra ella las fuerzas que se le opusieron, entre ellas, en lugar destacado, el tradicionalismo. Apuntar, para lo que valga, cuál fue la clave de su actuación, y también lo que no funcionó.

Al implantarse la Segunda República -por cierto, mediante un verdadero golpe de estado, cosa que suele ocultarse-, sus primeras iniciativas legislativas se dirigieron a desactivar los pilares del orden que se pretendía abatir: la Iglesia, el Ejército, la educación, la familia, la propiedad y, por supuesto, lo que quedara de monarquía. Contra todos esos basamentos del orden social fueron las leyes del primer Gobierno Provisional y después las emanadas de la Constitución de 1931. Fueron estas leyes, para expulsar a la Iglesia del ámbito educativo, confiscar las propiedades de órdenes y congregaciones, introducir el divorcio, descabezar al ejército etc las que produjeron la reacción de los resortes conservadores de la nación.

Después del sainete tragicómico protagonizado en días pasados por el presidente Sánchez, en el que ha acabado de demostrar su absoluta falta de escrúpulos y dotes para la manipulación colectiva -incluida la de su propio partido y familia-, su afirmación de que su continuidad no será un punto y seguido, sino “un punto y aparte, se lo garantizo”, ha producido la lógica inquietud. El tono amenazador no ha pasado desapercibido, porque suena a aviso de que Sánchez estaría decidido a pisar el acelerador para acabar de reducir a los escasos contrapesos a su gobierno autocrático, lo que llevaría a proclamar eventualmente -cuando el fruto esté maduro- una tercera república, porque ese es el único desenlace natural del proceso revolucionario.

Aquí es donde podemos aprender de la experiencia desplegada por la Revolución durante la Segunda República instaurada en 1931, para anticipar sus semejanzas y para que no pasen desapercibidas también las diferencias.

Debilitada ya la institución familiar mediante las leyes de divorcio, aborto, ideología de género etc desde la época de Zapatero e incluso antes, neutralizado y desdentado el Ejército por vía de su llamada profesionalización (incluso negando sus funciones constitucionales), narcotizada la Corona y reducida a un rehén decorativo, comprada con dinero público a la jerarquía eclesiástica e intimidada con campañas de desprestigio, solamente tres instancias se ofrecen aún resistencia al designio populista que pretende convertirnos en una república bolivariana: los partidos políticos que no forman parte de la coalición progresista (y, especialmente, los reductos de carácter patriótico y desacomplejado), el poder judicial aún no controlado, y los medios de comunicación no subordinados al actual gobierno. Estos son los nuevos enemigos a batir, y contra ellos veremos abrir fuego a los cañones del llamado gobierno de coalición progresista, que no es más que una variante postmoderna del Frente Popular que destruyó el estado de Derecho durante la II República y nos abocó a la Guerra Civil.

No aporto ninguna novedad si les anticipo las intenciones del gobierno de maniatar a los jueces, y la importancia trascendental de que ese frente de resistencia no caiga. Es el tema del día y la renovación del Consejo General del Poder Judicial que está sobre el tapete y del que hablan los periódicos. O si les digo que tardaremos muy poco en ver la ilegalización de la Fundación Francisco Franco, dentro de esa pretensión de controlar el pasado que es clave para controlar el presente y el futuro. Tampoco si ven ustedes las consignas contra “la derecha y la ultraderecha” que repiten machaconamente las centrales de propaganda del Gobierno. A este respecto, no vendría mal recordar cuál fue la actuación de los partidos llamados de centro-derecha durante la República, para prevenirles de antemano sobre algunas de las previsibles actuaciones futuras del Partido Popular, tan proclive a repetir los errores de sus predecesores en los años 30.

Creo que los jueces darán la batalla, en la que les va su misma razón de ser si no quieren convertirse en meros lacayos del poder. Creo que hay medios de comunicación que no se dejaran someter. Y de la Fundación Francisco Franco qué voy a decirles: morirán si es preciso en el frente dando la batalla, porque sus miembros son sobrevivientes de otra raza de hombres, de aquellos que dijeron precisamente ¡basta! a la República que amenazaba con llevarse por delante a nuestra patria.

En este panorama, mi preocupación es sobre todo la Iglesia. Porque la jerarquía de la Iglesia española actual -y también la de la Iglesia universal, si me perdonan-, poco tiene que ver con la de los años treinta. Una Jerarquía fiel, reciamente formada y dispuesta al martirio entonces -once obispos fueron asesinados-, y una jerarquía acomodaticia, contemporizadora y mediocre ahora, cuya mayor preocupación pareciera ser no llevarse mal con los que mandan, o sea y dicho en román paladín, perder la financiación pública.

La Iglesia no parece estar a primera vista en el punto de mira del Gobierno. Sin embargo, la Conferencia Episcopal es propietaria de la COPE y de La Trece de Televisión. Dos de los reductos que hacen frente al sanchismo con mayor determinación, aunque sea haciéndole de correa de transmisión al PP.  El autócrata lo sabe, y le quitan el sueño esas emisiones en las que Carlos Herrera se desayuna cada mañana con dos millones de españoles ante los que desenmascara al gran manipulador, o Antonio Jiménez hace lo propio por las noches, aunque con audiencia televisiva más reducida.

Sufrirán la persecución los periodistas no sometidos, serán cerradas o torpedeados sus periódicos digitales, se buscaran las vueltas para hacer la vida imposible a los que desenmascaren por un medio u otro la intoxicación informativa que el gobierno y sus órganos de difusión llevan a cabo. Pero creo que habrá periodistas independientes y de raza que resistirán, aunque sea publicando en máquinas de ciclostil.

Me preocupa la Iglesia. ¿Qué resistencia creen ustedes que estarán dispuestos a ofrecer nuestros señores obispos cuando les pidan un cambio de línea editorial de sus programas más seguidos -naturalmente a realizar poco a poco y disimuladamente-, a cambio de que no se les toque lo de la X en la Declaración de la Renta?

Zapatero y Sánchez han reabierto tristemente la polarización de dos Españas y la movilización para defender nuestra libertad, antes de que sea tarde, es ya inevitable.

María Rosa Urraca Pastor representó en la convulsa Segunda República, la Guerra Civil y, más tarde, la no menos turbulenta Transición, esa llamada a los españoles a salir de su apatía para defender valores esenciales, y recorrió España de una punta a otra levantando a los hombres para que dieran la talla y animando a las mujeres a que no tuvieran miedo a salir a la palestra pública.

Repasar su biografía es instruirnos de las enseñanzas de la historia y pertrecharnos del coraje que necesitamos para estar a la altura de las circunstancias que nos ha tocado vivir.

 

[i] Javier Urcelay Alonso: “María Rosa Urraca Pastor. Una mujer contra la República”. Madrid: SND Editores, 2024. 429 páginas, con profusión de fotografías. Puede adquirirse en:

https://www.todocoleccion.net/libros-historia-espana/maria-rosa-urraca-pastor-javier-urcelay-carlista-carlismo-tradicionalista-guerra-civil~x477092962

https://www.sndeditores.com/libro/maria-rosa-urraca-pastor_156022/

 

 

 

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3 comentarios en “La biografía de María Rosa Urraca Pastor y un Sánchez que madura aceleradamente

  1. Juana de Beira

    La república dio un golpe de Estado, pero antes lo había dado la dinastia Puigmolto en 1933. La fundación que lleva el nombre del que tenía la Jefatura de Estado, cuando se restauró la dinastia Puigmolto, no hizo ni acto de presencia el día que se trasladaron los restos de este Jefe de Estado, Que batalla se puede esperar que den ahora?. Si cae otra vez la dinastia Puigmolto, caerá el máximo responsable de la situación actual. “Bienvenidos los tiempos difíciles pues ellos traerán la depuración de los cobardes”, muchos de los que apoyaron, apoyan o esperan algo de la dinastia Puigmolto, vendrán a buscar ayuda en el Tradicionalismo, pero nunca reconocerán la Legitimidad de la Dinastía Legítima, ningún carlista debe dársela si antes no condenan públicamente la usurpación.
    Con todos los respetos al autor y al artículo.

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    1. Juana de Beira

      Fe de Erratas:
      … Puigmolto en 1833…

      Responder
  2. Carlos Ibáñez Quintana.

    Sra, Juana de Beira;

    Suscribo todos sus comentarios. Pero he de advertirle que los actuales detentadores de la Corona no descienden de Puigmoltó.
    A las públicas infidelidades de D. Alfonso, Dª Victoria respondió con la misma moneda. Por eso D, Juan no se pareció en nada a D. Alfonso, sino a un señor de Las Arenas.

    Responder

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