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27 de julio de 2023 0 / / / / /

Algo tras el 23J

(Por José Fermín Garralda)-

Al fondo, los rascacielos de Nueva York
Al fondo, los rascacielos de Nueva York

1) ENTIENDO muy bien que tratemos este tema, el del “patatús” electoral del PP y VOX el 23J, después de su pasado “éxito” en las elecciones municipales. Uno por otro; raro, pero es así. El “patatús” afecta a dos elementos, que pudieran hacer recapacitar y despertar a unos y otros, pues del fracaso -como es no echar a Sánchez- también se aprende:

a) En los aspectos temporales o de “tejas abajo”, hay que recapacitar sobre los grandes errores del actual sistema político, aceptado por los “conservadores” del PP y otros “constitucionalistas” como VOX. En efecto, la democracia actual de 1978 no es representativa. El PSOE & asociados hacen todo lo posible para cambiar dicho sistema hacia un totalitarismo caribeño, y por cierto con éxito. Antes y en las elecciones, aquí se ven cosas muy raras. Si Sánchez no debiera ser presidente con sus resultados electorales,  menos aún aliándose con separatistas y amigos de ETA para alcanzar una mayoría absoluta. Pero, claro, como le han dejado identificarse con la democracia, los conservadores tienen complejos, los periodistas en gran parte le dejan hacer todo porque estar a su servicio, y los menos formados políticamente -o los más enchufados y favorecidos- le votan en las elecciones democráticas hasta contra la democracia misma. Como en España todo siempre es “legal”, o sin serlo se hace ley, decreto o sentencia, resulta que la democracia se destruye a sí misma.

b) En segundo lugar, y en materia moral y trascendente, el “patatús” debiera servir para que los católicos practicantes que han votado al que llaman “conservador” PP este 23J, recapaciten sobre lo moralmente inconcebible de su voto, que quiebra varios principios innegociables en materia moral. Tan arraigado ha estado y está el voto “conservador” de los católicos más “moralistas” desde 1978 -ahora sesentones o setentones de edad-, que las actuales advertencias de varios obispos no han servido todo lo que debieran, y eso que el PP ha avanzado una barbaridad en la aceptación -ni siquiera tolerancia- de los males más horrendos. ¿Puede ser tan malo un mal menor? ¿Este exige la aceptación -no tolerancia- de lo aberrante? Perder las elecciones aunque sea ganándolas, como le ocurre a Núñez Feijóo, puede hacer recapacitar a muchos católicos que -un tanto alucinados- siguen viendo en el PP un partido de “principios” y un “freno” al PSOE. Ceder todo, no defender nada, aceptar “leyes” inhumanas y ahora el derecho al aborto, abominar de Vox, aprobar y no tolerar lo rechazable, y encima no ganar la mayoría absoluta a Sánchez… se trata de un castigo providencial y  adecuado. Salvo que haya trampas electorales, que todo puede ocurrir. (Yo siempre he pensado que las había). Si hoy es muy difícil que un partido alcance la mayoría absoluta, máxime lo es cuando el PP califica y rechaza a VOX en los mismos términos que la propaganda más izquierdista. Pues bien, aunque hayamos dicho todo esto a nuestros “conservadores de nuestros pecados” durante décadas, y no han hecho caso, quizás ahora sea su momento in extremis.

Puede ser que, a través de alguno de los dos elementos, o  por ambos, los votantes “conservadores” peperos (puntos a y b) y otros “constitucionalistas” (punto a), mediten y se pasen al ámbito tradicionalista, que plantea nuevamente lo perenne y lo mejor de la Tradición española, aunque antes tendrán que conocerla de veras y tomarla como único punto de partida. Todo lo que sea abrir los ojos hacia lo mejor de la Tradición española, sea bienvenido. ¿Que no hay ideario en la Tradición? ¿Que no hay programa?: búsquenlos y conózcanlos, porque sí los hay. En su día, el alfonsino marqués de Rozalejo corrigió su “error histórico” y se pasó al Carlismo, admirado por sus principios, doctrina y la acción de los tradicionalistas.

2) QUISIMOS los carlistas tener un medio público que fuese eminentemente político (insistimos en ello)  y por ello también social, de pensamiento, y cultural, pues los carlistas no son una “sociedad de pensamiento”, ni están sólo para “dar ideas”. Por eso, en “Ahora-Información” no podemos dejar de comentar algo de la situación política que experimenta parte de la sociedad española. Ya dejé clara mi postura sobre las elecciones en este digital “Ahora Información” -que es un espacio virtual de todos los de la CTC- y en elirrintzi.blogspot.com Los que nada dijeron entonces, ahora tendrán que callar.

Digamos algo sobre el presente, para cubrir las expectativas informativas de los “conservadores” del PP (puntos a y b) y “constitucionalistas” (punto a), que conviven codo con codo entre nosotros. La mayor caridad será dejar algo plasmado, por si les resulta útil, todo menos el  silencio, y tratar directamente el tema de las elecciones como lo hacíamos antes del último lustro.

No es difícil solidarizarse con los angustiados y los que ven perdida su esperanza ante el posible Gobierno de Sánchez. Para conocerlo, basta mantener el contacto con la gente “buenica” que, de forma inconcebible para un fiel católico, vota hoy al PP. Basta conectar con aquellos amigos que han vivido el 23J como algo propio, vivir el  realismo social, y advertir la gravedad de que gane el PSOE o PP. Aunque ya se dijo que ponían sus miras en partidos equivocados como el PP, su práctica religiosa, por sincera que sea, todavía no ha podido corregir su mala y arraigada costumbre.

3) ME ENTERO (Nueva York, 26 de julio) que hay un lío con el recuento de votos, que complica cada vez más lo que llaman “gobernabilidad”. Recordemos que el sistema es muy sofisticado, el Gobierno paga agencias privadas para el recuento votos, el voto nacional e internacional por correo es un jaleo, y nunca se hace el recuento final y obligado por ley. Eulogio López también advierte sobre el “23 J. No sé si hubo pucherazo, pero sí que han pasado cosas muy raras”, que cita (Hispanidad, 29-VI-2023). También me entero (Pamplona, 29 de julio) que el PP ha conseguido un escaño más por Madrid debido al movimiento de un diputado por el voto CERA, dado que el voto exterior ha hecho que el PP logre el diputado se que atribuyó al PSOE en la noche electoral. Esto obliga a Sánchez a ir tras Puigdemont y Junts para garantizarse la investidura al no poder obtener la mayoría simple sólo con su abstención para lograr la presidencia (elDiario.es). Todo esto es ridículo: por un voto, a la semana de las votaciones y de esa manera. Aunque no es el primer caso. Que un gran país como España, dependa de esto para existir o no en su unidad, es de locos. Chiflados o malos. Todo nos indigna y muestra lo absurdo y vulnerabilidad del sistema.

Más aún. Sánchez hace trampa cuando el jefe de Estado -me entero después de escribir estas líneas- ha decretado que sólo es presidente en funciones – que son muy limitadas- y, sin embargo, se reúne con el Consejo de ministros y emite numerosos decretos de auténtico Gobierno.

Aunque los medios sean distintos, la situación me recuerda algo a cuando, el 12 de abril de 1931, los monárquicos ganaron las elecciones, y los del “cambio republicano” transformaron su propia derrota en victoria. Para agravar más la manipulación, se trataba de unas elecciones municipales que no podían “cargarse” la forma del Estado, aunque lo hicieron con un convencimiento digno de todo mérito. Así de tramposo fue el cambio para instaurar la República.

Es “piponudo” que, en democracia liberal, no gobierne el partido más votado (ahora el PP aún con la  comprensible cara de funeral de Feijóo), sino quien logra más apaños posteriores. Tampoco este es el primer caso: díganselo a los navarros por segunda vez con su “gobierno” regional del PSN-PSOE. Aquí, el que pierde en las elecciones, al fin puede ganar. Y gana. Esto es maravilloso para aquel perdedor que no tiene empacho alguno en repartirse -en este caso el enorme “pastel” llamado España- entre los que quieren exclusivamente “su parte” a girones. Ya de entrada, el PNV no quiere recibir a Feijóo tras el 23J. Es lógico: el PNV no es católico, es tan liberal y deshumanizado como la política del PP, es separatista, y sigue sus amores con los filocomunistas de hace ochenta años por si pueden sacar tajada en su afán separatista. Si para los males catalanes “España nos roba”, para los malos vascos España nos tiene presos.

Si hay pacto entre el PSOE y PP, es porque les une la Agenda 2030, siendo esto lo que hizo que rechazásemos a ambos por igual. Y si el PSOE renueva los pactos de la legislatura anterior, es señal que, además de dicha Agenda,  también opta por la destrucción total de España como pretendieron en 1936. Ambos elementos – Agenda 2030 y un 1939 pero al revés- serán los dos pilares de la anti-España de Sánchez. El PP se quedaría con la Agenda, y, desde luego, arrastrará el inconcebible voto de muchos católicos practicantes, apuntalará el sistema a tope al aceptar todos los procedimientos apátridas del sistema, perseguirá a los disidentes, y no solucionará ni el secesionismo ni la podredumbre etarra. Cuando al chacal se le cede terreno, no es fácil recuperarlo. (La pregunta oculta es quién es realmente el chacal: ¿Suárez cara-bonita, el insulto Calvo-Sotelo, y los insusltos Aznar, Jajoy o Feijóo?). En ambos casos, con el PSOE o el PP, la Agenda 2030 -que es lo más importante y a la larga nos llevará al separatismo- campará a sus anchas. Eso sí, como el dinero -el oro- es sumamente importante, todos nos deberemos estrechar el cinturón, como pontifica -y avisa- el ex presidente “condecorado” Sr. Aznar.

Pedro Sánchez decía que estaba seguro de ganar, y, de alguna forma, ha ganado. ¡Bienvenido el perdedor doctor Sánchez! Él ya se da por vencedor, y Feijóo -creo- por vencido. Pero esto está técnicamente en tablas. Aunque Sánchez ha perdido las elecciones (el tal Núñez Feijóo es el partido más votado, y no obstante se puede quedar como convidado de piedra), en realidad las ganará si mantiene su pasado de pescador que usa malas artes.

Fíjense qué leyes tenemos, si a lo anterior se suma el que -al fin- Sánchez alcance de nuevo la presidencia con los aliados de la legislatura anterior, con los antidemócratas terroristas antivascos y los golpistas anticatalanes. Pedro Sánchez (con Montero y la Yoli, Puigdemont y Rufián, Ortúzar eta Otegui… ¡qué banda, Dios mío!) ansía dominar totalitariamente y de nuevo a todos los españoles sin excepción. En Navarra, los del PSN-PSOE los han hecho dos veces, pactando con EH Bildu, Podemos y el PNV (Geroa Bai). Un dato más que el sistema está corrompido y es corruptor. Aquí se está pagando todos los errores con creces, pues lo que se toma como máxima barbaridad se hace legal por el PSOE y el PP. ¿Qué Constitución decían que era buena y la pusieron casi en los altares? Pues vaya.

Gane Feijóo o Sánchez, de nuevo se nos estrujará a todos en nombre de la democracia, lógicamente prostituida, que es como nació con Locke y  Rousseau.  Ya dijimos que esto es una manera de comunismo, un neo comunismo. La diferencia es que Sánchez lo hará con recochineo y dará aún más pasos, mientras el PP consolida los ya dados y prepara así los siguientes. Siempre dependientes, siempre esclavos de sus errores y de sus extraños amos. Si Sánchez y sus aliados de ayer, recuerdan tanto la fecha de 1936 (también las elecciones de febrero de 1936 fueron tramposas), no sólo es por revancha, sino porque quien vomitó vuelve a su vómito.

5) En QUINTO lugar, los tradicionalistas podemos aportar algo que no es nuevo pero que lo hemos vivido. Busquemos apoyo en LO QUE HEMOS VIVIDO para recuperar a nuestros desesperanzados amigos. Porque seguirán así aunque vean a Feijóo en la presidencia, ¡con qué sistema, cuántos agobios, por qué estrecho margen, con qué cesiones etc.!

Si hacemos retrospectiva hasta 1978  y unos años antes, los “conservadores” desencantados podrán analizar algo de lo ocurrido durante cinco décadas para plantearse si miran a las banderas de la Tradición española, como en su día hizo el citado marqués de Rozalejo,  y cambian de actitud.

5.1) La derecha sociológica no debe hundirse por un complejo de impotencia política, porque nadie de ella  se ha metido a trabajar en política. Que se hundan -si quieren- los políticos liberales. Este hundimiento psicológico sería un gran peligro, aunque muy tentador. Reconozcan más bien con alguna humildad, nuestros desesperanzados amigos, que se han equivocado con el “conservadurismo” político, y todo podrá solucionarse. Porque las cosas tienen su solución si se ruega al Altísimo y se ponen los medios humanos. Miren la Tradición española -a la verdadera y no a las bobadas que se dice de ella- y sus elevados valores, pues sólo ella dará vida política a la sociedad.

La derecha conservadora es bastante perezosa y vagueta, y siempre se entregó a manos de esa clase de hombres que se hacen imprescindibles en la política y obran a su antojo, convenciendo fácilmente porque “parecen desinteresados”,  “no hay otros”, “tienen medios”, “no son exagerados”, y “pueden ganar”. Tal derecha sociológica es comodona. Lo que es cierto, es que no podemos estar siempre perdiendo el tiempo en el hiperactivismo de la política liberal -cuidar la apariencia y la imagen, sortear las trampas de la prensa y la TV-. Esta derecha social lleva décadas dejándose engañar por las oligarquías que se dicen “constitucionalistas”.

Ganen estas o no, por mucho o poco, es doblemente trágico que, en cualquiera de estos casos, nuestros amigos peperos tengan el triste destino de sentirse siempre PERDIENDO. Esto no es normal: o todos los gobernantes del llamado centroderecha quieren hacerlo mal, o bien sus principios y procedimientos son falsos. Me quedo con lo último, pues lo primero sería pensar muy mal. Pues bien, tras el 23J, debieran darse cuenta de la necesidad de independizarse de las oligarquías y de seguir su propio camino social y político.

5.2) Las “herramientas” introducidas por el Liberalismo y los socialistas, son la propaganda, la manipulación y el control de los medios de comunicación, y lo que se llama trampas y mentiras. ¿Qué esperaban nuestros amigos conservadores que iba a ocurrir con el paso del tiempo? ¿Y la arremetida de Feijóo contra VOX no dice nada, haciendo suya una herramienta dialéctica del frentepopulismo? ¿Y no participan los “constitucionalistas” de VOX de los dislates del sistema?

Las verdaderas armas políticas son muy otras, tanto a medio y largo plazo: situar los buenos principios por encima del oportunismo tentador, ser coherentes con los principios naturales y cristianos por exigentes que parezcan, vertebrar la sociedad dando voz política a cada cuál en su esfera, hablar y juzgar la política del momento aunque sin prometer lo que no podemos dar, crear un buen ambiente social, con círculos y asociaciones, poner líneas rojas y presentar las “batallas” debidas -y no “batallitas” sueltas para siempre perder-, ejercer la solidaridad, trabajar por la difusión de la buena cultura en la red, dicha al oído, y plasmada en papel -que sigue siendo lo que queda para después-, “limpiarnos” de personalismos y enchufados, desvelar las críticas del enemigo y sin hacerlas propias, ayudar con justos medios a los que desean revitalizar la vida religiosa católica etc. Y, además, no buscar lo que sea para ganar el poder. Porque si lo haces cediendo alguna parte importante, ¿para que lo quieres ganar?

5.3) La derecha sociológica no es la oligarquía que la dirige o a la que ésta se confía. La gente es mucho mejor que -en general- los políticos de turno, aunque los haya honrados. En 1978 el buenismo de los buenos” se auto engañó aceptando la política del camino del “buen salvaje” roussoniano, lleno de engaños y trampas, hasta hoy. Así cayeron en el Liberalismo que tantas cosas ha abandonado y corrompido. Por eso no extraña que Núñez Feijóo hoy no pueda vivir de rentas como lo hicieron Suárez, Aznar, e incluso Jajoy ayer.

5.4) Núñez Feijóo ha ganado al PSOE, pero ha fracasado el 23J gracias al “maravilloso” sistema político. Cuando dicen que es “el sistema que nos hemos dado”, seguramente es que no fue así, sino que nos dieron y -tal como lo hicieron- nos impusieron. Además, el Sr. Feijóo no ha trabajado mucho, confiando demasiado en el desgaste de sus “oponentes”. Es la aplicación del erróneo ‘laisser faire, laisser passer”, y además de creer que iba a ganar el poder tan sólo por las barbaridades de Sánchez. Digamos que el PP se merece el resultado electoral de no alcanzar la presidencia, pero siento lástima por la gente “buenica” -crédula- que aún le vota. La Constitución fue la caja de Pandora de lo ocurrido después.

Hacer el PP y VOX tanto hincapié en el texto constitucional, y no ganar por mayoría absoluta el 23J, significa que el texto corre un grave peligro. Identificarse con la Constitución, cuando el PP y el PSOE elevan al amparo constitucional barbaridades que se negaban en 1978, es una tomadura de pelo, y además es un error político. Es como cuando la izquierda proletaria se identificó con la República; cayeron ellos y cayó la República, pero al revés.

5.5)  Remontémonos a alguno de los orígenes. El Liberalismo entró en la sociedad “buenica”, con la complicidad (acabáramos de decirlo) de aquellos eclesiásticos que destrozaron principios y creencias. ¿Por qué? Porque la sociedad, no poco “clerical”, se fió de ellos, no estaba formada políticamente, fue seguidita del líder en temas “temporales” y de los clérigos “progresistas” que confundieron la política con la “pastoral” y fueron más políticos que pastores. Además quiso centrarse sólo en su vida familiar y laboral, y mantuvo su insana paralización política fruto de años de partido único, y dejar la política a los políticos.

El naturalismo buenista del clero “progre” aceptó e impulsó el régimen del “buen salvaje”. Hoy el clero parece estar de vuelta, pero es incapaz de ir al origen del mal: la expulsión de Dios de la Constitución, no poner su centro en N. S. Jesucristo, y la ilimitación de ésta última por reconocer que el propio hombre y la misma intervención política son  ilimitados. El “todo vale” pseudo-democrático (lógicamente no selo creían ni sus mantenedores) se ha transformado en opresión de toda recta libertad, en totalitarismo, en imposición del mal incluso en contra de la “objeción de conciencia”. Como un campo sin puertas.  Luego,  tantísimos que no debieran, campan por sus anchas.

5.6) En 1978, y con un cálculo político y meramente humano, la clerecía “progre” buscó salvar el prestigio y futuro de la Iglesia católica, para que sus enemigos seculares no la confundieran con la dictadura, y “cargasen” contra Ella. Se callaron las verdades de todo tipo y éste silencio desorientador ha sido fatal hasta hoy. Por eso y hasta nuestros días, la jerarquía católica -a la que amamos, pero que en temas temporales creemos que “tanto mete la pata”- ha atravesado desgraciadamente por todo, hasta la  omisión ante los profanadores de tumbas y de quienes la salvaron en 1936.

5.7) Las oligarquías revanchistas de 1978, han extendido su guerracivilismo a la sociedad. En 1978 eran minorías masónicas y comunistas (ni los socialistas ni los separatistas tenían entidad política, que se potenciaron frente al PCE y la marxista ETA), sumándose ahora los separatistas.

Cuando hoy tanto se unen todos ellos hablando de 1936 y del Generalísimo Franco, es una revancha llena de oposición y hasta de odio y no pocas mentiras, pero también es buscar grandes rendimientos electorales. Se ha visto. ¿O es que nadie se ha dado cuenta? La ley de “memoria” histórica tiene varios objetivos, y uno es maldecir del rival político y ganar las elecciones. Suárez dijo en sus primeras  elecciones: yo no soy marxista, y las ganó. Ahora los socialistas dicen: que viene Franco y las ganan.

Cuando se habla tanto de “dictadura” no es porque quienes lo hacen sean menos dictadores (todo lo contrario), ni porque crean que aquello fuese realmente una dictadura, pues muchos datos indican que no fue como piensan. Hablan tanto para reproducir la situación de bloques durante la guerra, aunque muchos socialistas y peores sean hijos de “franquistas”. Y el asunto sigue hoy, multiplicado. Se incide en crear un “imaginario” sobre el pasado (la llamada “memoria histórica y democrática”), para luego utilizarlo electoralmente décadas tras década. El resultado es seguro, aunque manipula al pueblo que mantienen ignorante y deseoso de placeres por cutres que sean. Dicen: “Qué mala es la derecha, que viene la derecha, llega de nuevo Franco, retrocedemos 40 años” y tantas bobadas de estas.

(A finales de 2022, el Congreso de la CTC eligió una nueva Junta permanente de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista. Cinco miembros de la imagen formaron parte de ella. Los carlistas afirman ser “partido antipartido”).

ACABEMOS y perdón por tardar en hacerlo. Los tradicionalistas o carlistas reconocemos, con realismo práctico, que no tenemos cabida en las elecciones por carencias de todo tipo. Carencias propias, mayores que las que teníamos cuando nos presentábamos a las elecciones, ya por nosotros mismos ya porque las circunstancias han cambiado mucho y a peor. No encontrar un hueco en la TIRANÍA electoral, y nuestra incapacidad práctica, no debe conducirnos a un “no comentar” las elecciones del 23J como si no fueran con nosotros, porque nuestros conciudadanos están preocupados y desencantados por la incapacidad de sus líderes que no tienen la mayoría absoluta que esperaban tras las elecciones municipales (difícil los pones, querido Sancho, aunque ya la tuvo Jajoy y nada quiso hacer).

Amigo que votas a quienes mantienen este sistema, y confías en el aparente “posibilismo” de Feijóo y otros que atentan contra los principios más fundamentales de la naturaleza humana, individual y social, creada por Dios.

Amigo que quieres ir a las causas una vez que adviertes las malas consecuencias, que te das cuenta de los grandes fallos prácticos y doctrinales de la actual Constitución y te preparas ante la ruptura que pretenden Sánchez y los suyos, seguramente con consentimiento de quienes dicen no consentirlo.

Amigo que puedes estudiar y meditar la verdadera Tradición, que es renovadora y base del progreso, acércate a sus principios, a los supuestos básicos de la vida, a sus gentes y cuerpos sociales… Podrás comparar qué te da el Liberalismo y qué la Tradición española -libre de las habituales e interesadas tergiversaciones-, pudiendo así abrazar ésta última, convertirte en una persona activa social y políticamente, comprendiendo su actividad de partido antipartido.

Todos estamos obligados a cumplir las obligaciones para con Dios, que afectan directamente a la política sub specie aeternitatis, y a ser responsables de lo mucho que podemos dar a luz, e influir en el día a día, preparándonos para nuestro propio destino, y para el destino -lo veremos o no en nuestra vida- de nuestra familia, pueblo o sociedad, y de la patria España en su rica variedad, todo lo cual aún late.

ADDENDA:

Hoy, 30 de junio, he leído un artículo óptimo de Fernando del Pino Calvo-Sotelo, titulado “España al borde del precipicio”, escrito el 28 de julio en el digital fpcs. También hay cierta crítica a los dirigentes de VOX.

Coincido en todo con él por lo que respecta a la ambición e inepcia de Sánchez, y a la inepcia y falta de ambición -para mi del todo deliberada- de Rajoy I, Rajoy II (Casado) y Rajoy III (Feijóo).

Ref. Fernando del Pino, https://www.fpcs.es/espana-al-borde-del-precipicio/

En un sentido crítico con el sistema y no sólo con los partidos, Gabriel Lozano escribe “!Madre España” sobre los errores del actual sistema electoral, en “Tradición Viva”, https://www.tradicionviva.es/2023/07/29/madre-espana/

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