2 de Abril de 2017 0 / / / / /

Un trozo de soberanía italiana en Zaragoza

En Zaragoza, junto al canal imperial se encuentra la Iglesia de San Antonio de Padua. Junto a ella encontramos un pequeño cementerio italiano. Pequeño por sus dimensiones, pero no por su grandeza pues guarda allí los restos de muchos italianos que fallecieron en la, hasta ahora, última Guerra Civil Española. Unos, la mayoría, lucharon en el bando nacionalista, otros en el republicano (verdaderamente, una minoría de los allí enterrados) pues el monumento lo es al recuerdo pero también a la concordia. Puede visitarse con el único requisito de apuntarse en la portería que está a la entrada del edificio.

Una de sus características es su aspecto. De hecho es un “fascio” italiano invertido. El fascio fue utilizado por Musolini, pero es muy anterior al mismo. Es como un montón de listones entrelazados y unidos de donde sale un hacha. En realidad su origen está en el Imperio Romano. Significa la fuerza que da la unión y el poder que emana de esa unión entre las gentes y los pueblos. Detrás de esa unión está el destino espiritual del hombre. La transcendencia de avanzar todos juntos y no como una masa de Partidos Políticos a cual más corrupto (esa es mi interpretación personal).

Como es fácil ver, se trata de un “fascio invertido”. Nada que ver con el llamado fascismo ni con neofascistas o grupos semejantes.

La Guardia Civil, la “benemérita” utiliza una simbología semejante en su escudo. Es en realidad una Cruz de San Andrés (y eso me recuerda que me considero carlista y que ésta es una página inspirada en dicha ideología).  Las aspas de la Cruz de San Andrés han sido sustituidas por el fascio de listones unidos y por una espada. La espada tiene su punta hacia abajo, como un símbolo de sumisión al poder. Evidentemente, al poder constituido en cada momento, aunque en la práctica no hay más poder que el de Dios plasmado en su ley natural.

El tiempo ha pasado y el Poder que tenemos es el de un Estado totalitario cuyas leyes, hábilmente entrelazadas aplastan a las personas y a las familias. Un Estado que recoge lo peor del comunismo y lo peor del antiguo liberalismo para hacer un coctel mortal. Una bebida que el mismo Sócrates tomaría de nuevo gustoso con tal de no soportar el calvario que los ciudadanos españoles estamos sufriendo hoy en día.

En fin, quede aquí el escudo de la Guardia Civil como un homenaje a su servicio a la nación española. Los que hemos convivido con ellos sabemos muy bien que muchas veces obedecen las leyes actuales por pura obligación y con desagrado, fastidio, resignación, como el que se ve obligado a seguir órdenes injustas y arbitrarias. De cualquier forma, no podría ser de otra manera.

Los que entregaron aquel trozo minúsculo de las Españas a la República Italiana parecían saber que algún día ese sería la única forma de defender a sus muertos y a la dignidad de los mismos. Los que allí entren, sepan que están en un país extranjero y que, a las malas podrían exigirle hasta el pasaporte. Quizás muchos supieron mirar más lejos.

 

 

 

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