1 de Octubre de 2017 0 / /

¿Por qué no te callas?

Dicen que España es una monarquía; pero también dicen que España es una democracia. Realmente no es ni una cosa ni la otra. Quien ejerce el poder, de hecho, no es ni un rey ni mucho menos el pueblo. Los que mandan son los comités que dirigen los partidos políticos. Por eso muchos pensamos que este sistema es una partitocracia.

Se trata de un sistema que infecta y parasita el cuerpo de España asfixiando la libertad de sus cuerpos sociales naturales; que traiciona sus tradiciones políticas; que trabaja por implantar ideologías aberrantes mediante la ingeniería social; y que somete a España a intereses extranjeros como si fuéramos una auténtica colonia.

En la cúspide de la organización política de la España actual existe una magistratura denominada “jefe del estado” o “rey” que en estos momentos ocupa un ciudadano al que denominan Felipe VI.

Es muy posible que dentro de las próximas horas, obediente a las órdenes que le pueda dar el jefe del comité del partido gobernante, veamos su rostro en las televisiones haciendo una declaración en defensa de “la constitución y de la ley”.

Que nadie se engañe. Si la partitocracia sigue manteniendo aún la figura decorativa de un “rey” es porque le resulta útil para sus intereses. La monarquía, por muy adulterada que se presente, conserva todavía en el imaginario popular una aureola de prestigio y de independencia que difícilmente podría asumir un presidente republicano.

Sin embargo todo tiene su límite: La continuidad acrítica de don Felipe con el estilo y la herencia de su padre; su matrimonio “republicano”; su acceso al título oficial de “rey” sin una sola invocación a lo Alto (¡caso único en España desde el año 589!); su refrendo a todas y cada una de las vueltas de tuerca de un sistema antiespañol; su vergonzosa presencia en la manifestación antiterrorista de Barcelona que se convirtió en manifestación de hispanofobia … Su silencio, en fin… Ese silencio cobarde y cómplice que acuñó su padre en aquella frase que es, de hecho, el lema de su acción o inacción política: “¿Por qué no te callas?“…

Como monárquico, convencido de que la unidad y la prosperidad de Las Españas será imposible cuanto más nos alejemos del ideal de la Monarquía Católica que constituyó la civilización hispánica, me veo en la obligación de denunciarlo: ninguna institución del Estado está trabajando tanto en favor de la tercera república como don Felipe.

 

 

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