2 de Marzo de 2017 0 / / / /

Por el respeto al monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada

El Monumento de Navarra a sus Muertos en la Cruzada

¿Valdrá algún tipo de destrucción? ¿O lo justo es la restauración del Monumento de Navarra? (Hablemos con propiedad aunque los Caídos sea más breve)

Aquí, en Navarra, parece que no pasa nada mientras ocurren cosas muy graves. Los amigos del silencio y/o la táctica del avestruz quieren que todo siga como está, sobre todo sin hacer nada bueno a favor. Luego actuarán según lo que pase, aunque  su ineptitud y omisión no traerá nada bueno. Si para una cosa es lo que yo quiera y otra lo que yo haga, es porque se renuncia a la libertad o se busca algo a cambio.

En segundo lugar está el terrorismo psicológico. Son élites ideológicas de presión que tienen todo lujo de medios dotados por el cuatripartito y su prensa. Ahí están las engañosas e insultantes “Jornadas de reflexión sobre este símbolo golpista”, reunidas en la sala de cultura Palacio del Condestable el pasado 27 a 29 de enero. Se referían al Monumento de Navarra a sus Muertos en la Cruzada, dedicado a los que murieron venciendo a Stalin. (¿Ya saben quién fue éste?). Organizaba ZER con la colaboración del Ayuntamiento EH Bildu. Dijeron barbaridades. Estos guerracivilistas y talibanes (marxistas,  separatistas y del entorno etarra) quieren destruir lisa y llanamente el monumento de Navarra. El cortometraje que proyectó Clemente Bernad es una agresión (vid. con detalle y a toda plana Diario de Navarra 25-I-2017, p. 21; web. noticias de Navarra, 29-I). En diciembre de 2015, Bernad hizo uso del permiso del arzobispado -al que en noviembre de 2015 se le advirtió a quién favorecía- para realizar una larga sesión fotográfica en la Cripta del monumento, ignorándose si ha respetado las condiciones impuestas. El 31 de enero, la encuesta de Diario de Noticias ha creado el dilema: ¿derribo o transformación?

Tercero. A última hora y mal, algunos amigos de supuestas vías medias hacen  juego desde situaciones cómodas, académicas e inoperantes, y generalmente para perder. Los trece de la fama proponen que el monumento se convierta en museo (Diario de Navarra, 26-I-2017, p. 31). Sólo quieren ver en él arte y cultura, y huyen como del fuego hasta la traición del tema central. Para ellos el monumento fue “erigido para perpetuar la memoria de uno de los bandos de la guerra civil” olvidando que fue a los muertos en la CRUZADA, y dicen que ha sido “despolitizado”, cuando lo actuado ha sido fruto de una enorme politización ideológica y represora. El monumento nunca ha impedido la reconciliación, salvo que ésta signifique desposeer al poseedor. Diario de Navarra les ofrece la portada a color y una página entera (26-I), que no ofrece a la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz. Los trece de la fama  nunca se han acercado al monumento, nada han hecho por él, y tampoco llegan a  definir bien su posición. ¿Extenderían el museo a la Santa Cripta? ¿Querrán desacralizarla? ¿El obispado se prestará a ello porque es lo que hay, lo que se quiere, para no contrariar, porque el pueblo habla aunque hoy sea manipulado? Esta Cripta ya ha sido deshonrada por las exhumaciones obligadas e injustas de los ocho restos mortales de héroes y mártires, con un silencio general, la entrega por el arzobispado, y el abandono sufrido por los familiares de Sanjurjo, Arregui, los Aznar…

A última hora, el Sr. Romera en “Caídos” -mejor sería que hablase de muertos, mártires y Cruzada- propone su solución ecléctica, pragmática etc., consistente en quitar -dice- toda carga emocional al monumento. Todo, absolutamente todo valdría por igual. Suponemos que con eso quiere decir que ninguna realidad significa o vale algo que pueda considerarse innegociable, que no merece la pena trabajar por nada absolutamente serio, que las convicciones más raíces sobran o son un estorbo etc. Si quiere “neutralidad” diga bien claro que el monumento estaba antes que todos nosotros, y que quienes ponen la carga de revancha o talibanismo son unos y no quienes desean preservarlo. Más todavía, que no se presente como “neutral” y ecléctico quien dice que si no se vuela dicho monumento -posición que respeta como a los talibanes yihadistas-, sin embargo hay que “borrar todo lo que le queda de simbología explícita”. ¿También borrará las inscripciones que se refieran al Antiguo Testamento? ¿Qué dirán los rabinos en nuestro mundo interconfesional? Vaya hombre.

Entre tanta sinrazón, pedimos la rehabilitación de todo el monumento para lo que se construyó. Dejen en paz la Santa Cripta, y recupérese la Basílica de la Santa Cruz desacralizada en 1997 y profanada en 2015. Queremos que ésta quede intacta, descubierta, y recupere el culto divino. Queremos su originariedad, memoria y pureza que incluye reconocer a los muertos por Dios y por España, sin agravios comparativos respecto a otros. ¿Qué dirían si el monumento fuese a los gudaris, brigadistas y milicianos? La clave es que hubo una Cruzada, y que quienes dieron su vida por Dios y por España frente a los perseguidores de la religión, estalinistas y separatistas, son muy dignos.  Decir esto, asumirlo y obrar en consecuencia, o bien callarlo, marcará el futuro de Navarra. El falso debate de ayer entre iglesia o sala de exposiciones, ahora es: museo o derribo. Pues a prevenir otro tipo de  profanación…

La reconversión para museo es un engaño. El dilema es una trampa, porque quitaría al arzobispado lo que mantuvo en la escritura de donación de 1997/1998. Arrancaría las tres cruces exteriores. PICARÍA las cruces murales, los 4.653 nombres de navarros muertos en la Cruzada por Dios y por España, las inscripciones y escudos hoy tapados. Desacralizaría la cripta. EXPULSARÍA al Santo Cristo de la Cripta después que lo fue de la Basílica de la Santa Cruz en 1998. Esto es un derribo espiritual y completo del Signo de la Cruzada, imposible de borrar aunque sí su memoria, cuya huella existe hoy subjetivamente y con un inimaginable odio en los talibanes occidentales, pues de lo contrario no querrían derribar el monumento. Primero fueron los supuestos “homenajes” al general Mola (naiz.info, 2-XI-2013), luego las exhumaciones para quitar a la Cripta el objeto de su existencia, ahora…

Los de ZER -jubilados de la generación de 1968- buscan la revolución cultural maoísta como deporte o juego ”intelectual”. Les trae al pairo el sufrimiento. Si no el ejercicio talibán, buscan el DOMINIO que supone su “propuesta”, y ganar el monumento PARA SÍ. En aras de la paz y la convivencia, exhibirán a los etarras como luchadores por la libertad, gracias a sus trampas, mentiras, y terrorismo psicológico, aunque el silencio, omisión y complicidad de otros también escribirá la peor Historia. Estos se excusarán diciendo que el tiempo no pasa en vano, pero en realidad es que ceden lo esencial a los guerracivilistas.

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