3 de octubre de 2017 2

Nosotros los “piojosos”

paria

 

Grupos anarquistas tenían por costumbre, en función de su grado de camadería, ponerse nombres colectivos para reconocerse. En la Torrasa, uno de los barrios más miserables de Hospitalet, allá por los años 30, los anarquistas se autodenominaban “los Piojosos”. Este fue uno de los grupos más sanguinarios en la represión de la retaguardia catalana. No es por disculpar, pero su odio a la burguesía –catalanista y españolista- era comprensible. Vivían prácticamente en un vertedero donde no llegaba agua ni alcantarillado; donde muchos niños morían por falta de cuidados y donde la alfabetización era una mera quimera. Admira, hay que reconocer, ese último resto de dignidad que les quedaba, llamándose los “piojosos”. Se reconocían así como los parias que nadie quiere, pero que aceptan su condición con los últimos restos de dignidad humana que les quedaba.

Este breve marco quiere justificar por qué, aunque con otro sentido, nos consideramos, y con orgullo, también los “piojosos” de nuestros tiempos. Y la verdad, no nos importa ser los parias del desierto, pues nunca hemos chapoteado en los lodazales de la “política”, como otros que se pavonean de ser los representantes del “Pueblo” o los “demócratas de toda la vida” y nunca han sido capaz de mirar a otro ser humano con amor y caridad. Donde nosotros vemos seres humanos, ellos ven votantes.

Nuestra dignidad, la de los “piojosos”, nunca será reconocida por “ellos” pues está muy por encima de las intrigas, las miserias, las corruptelas, las mentiras e hipocresías, de los “institucionalizados” y “perfumados” políticos y sus plebeyos servidores: los que lamen zonas no recomendables a los que ostentan un tiránico poder en los Partidos políticos “democráticos”; y todo ello por una míseras prebendas que el tiempo pudre. Son los que defienden que la Democracia es libertad, y se pasan todo el día besando los pies de sus amos y ejerciendo de complacientes esclavos de las circunstancias.

 

Nuestra dignidad, la de los “piojosos”, nunca será reconocida por “ellos” pues está muy por encima de las intrigas, las miserias, las corruptelas, las mentiras e hipocresías, de los “institucionalizados” y “perfumados” políticos y sus plebeyos servidores

 

matria.jpgPara ellos eso es la política. Por el contrario, nosotros, los “piojosos”, defendemos la idea de Polis y Política en su sentido más pleno: el ámbito donde el hombre puede perfeccionarse y realizar el bien común. Y lo hacemos así porque creemos en la verdadera libertad y en el bien que representa la sociedad. Pero vosotros, los “perfumados” e “institucionalizados”, sois meros vividores de la “política” con minúscula, que habéis matado la “Política” con mayúscula.Decís que representáis al “Pueblo” y sólo representáis a vuestro estómago agradecido y a vuestro egoísmo autocomplaciente. Afirmáis que sois la voz del Pueblo cuando en realidad exigís al Pueblo que hable y piense como vosotros; y al que no cumple ese vasallaje lo trasforma en intolerante y “fascista”. Cuando más se os llena la boca de la palabra Democracia, más putrefactáis el contenido de la misma.

Cuando los “piojosos” nos organizamos para salvar lo que más amamos, nuestra Patria, vosotros os ponéis a temblar. Porque para nosotros Ella es un Bien mayor y a Ella nos entregamos como hijos agradecidos; para vosotros la “Patria” es vuestro coto de caza particular que creéis tener derecho a esquilmar sin necesidad de pedir permiso a nadie, bueno sólo a la “izquierda”, vuestra madre y maestra. Para los “piojosos” nuestra tierra es nuestra Patria y nuestra Matria, paternidad y maternidad, trascendencia en el tiempo y eternidad en los principios; para vosotros la Patria es un Estado burocrático que os nutre con subvenciones y a cuyas ubres os engancháis para sorber desmedidamente sus entrañas. Nunca daréis nada por vuestra Patria y todo los esperáis del Estado. No reconocéis a vuestros antepasados, de los que renegáis constantemente, y no consideráis más principio que el de adaptarse a todo para sobrevivir. A eso, como inadaptados mentales, lo llamáis “progresar”. Vuestro “progresismo” es una simple regresión a las profundidades de la caverna de Platón, en la que no admitís que haya una verdad fuera. Y como relata el mito al que quiere desvelaros la realidad, lo matáis.

Para los “piojosos” nuestra tierra es nuestra Patria y nuestra Matria, paternidad y maternidad, trascendencia en el tiempo y eternidad en los principios; para vosotros la Patria es un Estado burocrático que os nutre con subvenciones

 

Oligarquia.jpgNosotros somos los “piojosos”; vosotros adquirís nombres abstractos y absurdos como la “derecha”, los “conservadores”, los “liberales”, los “demócratas”. Os enorgullecen las palabras vacías de contenido con que queréis que os reconozcan y os perdonen por ser lo que ni siquiera sois. Vosotros los “perfumados” e “institucionalizados” no nos soportáis porque reflejamos lo que deberíais ser pero ya no tenéis siquiera capacidad mental ni voluntad para serlo. Sois esclavos de vuestros propios complejos, vuestras cadenas son la carencia de principios y doctrina. Nuestra presencia atormentaría vuestra conciencia si la tuvierais, pero la habéis matado o agoniza entre los parabienes que atesoráis gracias a la generosidad de vuestro amo: el sistema. Os mantenéis en el autoengaño permanente para aprovecharos del mismo sistema que os esclaviza: del que vuestros cuerpos sin alma se alimentan insaciablemente. Nosotros somos los “piojosos”, vosotros los zombies de esta democracia. Andáis y no sabéis hacia dónde. Y no queremos ser como vosotros, por los “piojosos” nunca perderemos el norte.

Por el contrario, vosotros, cada noche hacéis esfuerzos para convenceros que no queréis ser como nosotros, aunque somos vuestra única razón de ser. El sistema os ha engendrado para que los “piojosos” quedemos enterrados, aplastados, esterilizados. Somos hombres y mujeres reales y somos parte de la sociedad que ha decidido movilizarse porque vuestro egoísmo y soberbia ha llevado a la Patria a la debacle. Habéis pactado y transigido con vuestro reverso que llamáis “izquierda” y a la que admiráis inconscientemente porque ellos saben quienes son y lo que quieren. La “izquierda” (vuestra hermana mayor) tienen un proyecto (falso) de hombre y sociedad, y vosotros sólo tenéis como ideal rebuscar entre las ubres del Leviatán y saciaros de sus pestilentes enjundias. Vosotros, “perfumados” e “institucionalizados”, siempre estaréis subyugados a esa izquierda a la que decís combatir, porque sois acomplejados, cobardes e hijos de la misma madre que siempre os ha tratado como segundones.

 

Habéis pactado y transigido con vuestro reverso que llamáis “izquierda” y a la que admiráis inconscientemente porque ellos saben quienes son y lo que quieren.

 

60.jpgPor eso nos odiáis a los “piojosos”; porque sólo nos arrodillamos ante Dios, no ante vuestros dioses humanos (que dicen representar al pueblo); ídolos que creáis y destruís con la misma facilidad que se desvanece el polvo. Nosotros nunca tendremos dinero de las subvenciones, ni lo queremos, nuestra dignidad no nos permite adorar al dios Mamón. Sacrificamos nuestros patrimonios, nuestra imagen pública, nuestras carreras profesionales; y vosotros simplemente medráis. “Sirviendo servilmente” nos atacáis por la espalda obedeciendo a vuestra ama dominadora, la “izquierda”, de la que sois una sombra malformada, inconsistente y deplorable. Utilizáis su lenguaje e insultos. Para que no os acusen de “fachas” (palabra que nadie conoce su significado), como niñatos anormales, nos acusáis a nosotros de ser “fachas”, intolerantes e integristas. ¡Qué imbécil el que acoge el lenguaje de su enemigo por debilidad mental o miedo! No, sentimos defraudaros, no somos “fachas”, somos “piojosos”.

Nos rehuís, pero cuando no os queda más remedio os sentáis con nosotros, frente a frente, en una mesa. Os repugna, no lo hacéis por gusto, sino porque os lo ordenan. Sois mediocres peones al servicio de un sistema que no dudará en sacrificaros cuando llegue el momento. El Estado, por definición, no soporta la sociedad a la que dice representar. Y cuando la sociedad se moviliza, recrea falsas representaciones de la sociedad para que los “piojosos” nunca emerjan. Os llenan vuestros estómagos de vil metal cuya digestión provoca sonrisas hieráticas e hipócritas fácilmente reconocibles. Cuando nos encontramos, decís que es porque defendemos lo mismo. Reclamáis “unidad”, cuando lo que queréis es ser los “únicos”. Pero la verdadera realidad es que queréis que dejemos de ser “piojosos” y adoremos a vuestro amo, perfumados con las galas de la rendición y traición de nuestros principios. Decís que todos somos iguales, pero vosotros soñáis con ser los “escogidos” de … ¿la derecha?; nos alagais cuando conviene pero solo soñáis con fumigarnos y exterminamos. Sentimos decepcionaros, pero no somos ni de derechas ni de ultraderecha, somos “piojosos”.

 

El Estado, por definición, no soporta la sociedad a la que dice representar. Y cuando la sociedad se moviliza, recrea falsas representaciones de la sociedad para que los “piojosos” nunca emerjan.

 

61Vuestra ceguera os impide ver que nosotros fructificamos la historia y vosotros sois infecundos por naturaleza. Nuestra divisa es “Entrega” y la vuestra “entreguismo”. Nosotros queremos defender nuestros ideales en la calle y la verdad en la inteligencia; y vosotros queréis proteger vuestros intereses en los despachos, dominando cerebros logotomizados y creando “verdades” políticamente correctas.

Nosotros los “piojosos” no somos pedantes ni demagogos como vosotros, pero hemos mamado la sabiduría llana del pueblo sencillo y sufriente y ya no se nos puede engañar ni seducir. No entendemos de intrigas cortesanas, de negociaciones ocultas ni de dobles lenguajes. Los “piojosos” solo tenemos una Palabra y es inquebrantable como el acero forjado en los hornos del corazón de la Patria. Cuando los “piojosos” hablamos de España, esta palabra da ida a nuestros corazones y rejuvenece nuestro espíritu; cuando vosotros mentáis España, la vacuidad de vuestra expresión facial es reflejo del hondo vacío de vuestra alma. Mancilláis sin escrúpulos lo que más amamos y, para colmo, os otorgáis el falaz título de defensores de falaces “Valores”. Los sabéis y no podéis negarlo.

Ahora queréis caminar con nosotros pero sin nosotros. Deseáis que el camino sea breve para que nadie os vea transitar con los “piojosos”, pero nos necesitáis. Porque tenéis miedo. Vosotros, los “perfumados” que os peináis hacia la “derecha”, los “conservadores” de vuestros míseros privilegios, los “liberales” que conspiráis para esclavizarnos física, moral y políticamente; ahora que vienen tiempos de agitación y terror queréis que os protejamos. Obscenamente añoráis que seamos vuestra carne de cañón; y sin embargo ya estáis planeando apuñalar a los supervivientes cuando el peligro pase. Nos lo habéis hecho tantas veces, durante tantos siglos, que no nos coge desprevenidos, por algo somos los “piojosos”. Por algo aún seguimos existiendo.

 

Obscenamente añoráis que seamos vuestra carne de cañón; y sin embargo ya estáis planeando apuñalar a los supervivientes cuando el peligro pase. Nos lo habéis hecho tantas veces, durante tantos siglos, que no nos coge desprevenidos,

 

C59.jpgVosotros, los “perfumados” e “institucionalizados”, que nunca habéis luchado en las calles ni desangrado en los campos de batalla; vosotros que veis la política como un tablero de ajedrez en la lejanía donde sacrificar fichas sin escrúpulos para mantener vuestras fuentes de financiación y seguir agarrados a las mamas del sistema; vosotros creéis tenerlo todo y no tenéis nada. Nosotros los “piojosos”, materialmente no tenemos casi nada, pero espiritualmente lo tenemos casi todo. Al menos casi todo lo que se necesita para ejercer la verdadera política. Tenemos la honra, la hermandad, la altivez, la caballerosidad hispana y –sobre todo- la humildad. Nosotros somos Quijotes y vosotros Sanchos. No buscamos ningún premio, ninguna recompensa, ningún despacho. Somos “piojosos”, pero libres. Somos esos héroes anónimos de la historia que sólo Dios reconocerá.

Vosotros “perfumados” e “institucionalizados”, vividores del cuento y las cuentas, despojo de la humanidad que habéis endiosado, seréis borrados de un soplo por el viento de la historia. Y nosotros, los “piojosos”, los “parias” (y todos los epítetos que queráis vomitar sobre nuestra dignidad) sobreviviremos como lo hemos hecho durante generaciones y generaciones. Porque nosotros estamos arraigados a la tierra de la Patria, y vosotros os sustentáis simplemente en nada. No sois nada, nunca lo fuisteis y nunca lo seréis, excepto los peones de una inmensa revolución histórica que nunca alcanzaréis a comprender, pues vuestra visión sólo alcanza la nómina que recibís en cuanto esclavos de vuestro sistema.

 

debemos daros un amoroso consejo: nunca nos provoquéis, nunca nos menospreciéis y –sobre todo- nunca se os ocurra manipularnos.

 

Sólo os pedimos que nos respetéis a nosotros, los “piojosos”. No nos interesáis, no nos tentáis, no nos apetece siquiera ver vuestro rostro farsante, podemos existir si vosotros (que no al revés, que nos necesitáis para que la izquierda os perdone por ser los moderados y tolerantes que se rinden a sus exigencias doctrinales). Como la caridad obliga, nosotros los “piojosos” debemos daros un amoroso consejo: nunca nos provoquéis, nunca nos menospreciéis y –sobre todo- nunca se os ocurra manipularnos. Recordadlo siempre, somos “piojosos”, manteneos alejados para preservar vuestra “burguesa honorabilidad democrática y perfumada”.

Javier Barraycoa

(Dedicado a los intrigantes, falsarios e hipócritas que he tenido la desgracia de conocer en mi vida)

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2 comentarios en “Nosotros los “piojosos”

  1. monsterid

    Zitro II

    ¿Dónde hay que firmar? Lo hago mío.

  2. Javier carrasco

    Yo también lo firmo de principio a fin

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