16 de Mayo de 2017 0 / /

Por eso es tan importante estar en Pamplona el 3 de junio.

Un grupo de navarros preocupados por la deriva totalitaria del nacionalismo ha convocado una manifestación en Pamplona, para el próximo 3 de junio. El objeto de la protesta es rechazar el cambio en la “ley de símbolos” que ha realizado el actual gobierno de Navarra y que abre la puerta a la colocación de la ikurriña nacionalista en los ayuntamientos.

Con la convocatoria de esta manifestación nadie está discutiendo sobre problemas étnicos, lingüísticos o culturales. Nadie está negando que Navarra tenga un importante componente cultural vasco. No se trata por tanto de una manifestación contra “lo vasco” sino contra el nacionalismo. Lo que se pretende es frenar la estrategia política del nacionalismo vasco (mejor sería llamarlo anti-vasco) que propugna la integración de Navarra dentro del engendro euskadiano; que quiere hacer con el minenario reino de Navarra lo que ya han conseguido con las provincias de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya.

 

El actual gobierno de Navarra -controlado por la minoría nacionalista gracias a Podemos/IU- está dejando como fruto de su gestión un número creciente de “víctimas”. Su agenda progre-nacionalista ha incluido:

  • – los más graves casos de cristofobia imaginables, alentados, amparados o justificados desde la administración. Y un laicismo radical que no pierde ocasión para menospreciar a la Iglesia, la religiosidad popular o las tradiciones cristianas de Navarra.
  • – el insulto permanente a la memoria de los navarros que, leales a su gobierno regional, se alzaron en 1936, libremente, contra el gobierno sectario de la segunda república.
  • – persecución económica a las familias, especialmente a las numerosas, con una reforma fiscal asfixiante; o eliminando becas y conciertos económicos de manera sectaria.
  • – caos en la administración con conflictos constantes con los funcionarios de sanidad, educación e interior.
  • – obsesión por hacer del vasco una bandera política sobrevalorando el conocimiento de esta lengua en las oposiciones públicas, o marcando el territorio con cartelería y señalética bilingües innecesarias.
  • – omnipresencia de las ideologías feminista, abortista, animalista y de género (apoyados en este punto por todos los partidos del arco parlamentario) imponiendo un modelo antropológico aberrante de forma totalitaria.
  • – consolidación de un modelo de administración socialista, intervencionista en todos los campos de la vida social, que pretende controlar desde las estructuras políticas, mediante subvención, reglamentos, sanciones o inspección todas las manifestaciones que llevan a cabo los cuerpos sociales.
  • – desarrollo de una agenda nacionalista y antiespañola en el ámbito cultural, lingüístico, educativo, económico y simbólico. Agenda que incluye la colaboración con políticos pro-etarras y la normalización de su discurso así como el menosprecio a las víctimas del terrorismo nacionalista.

Todas estas políticas no hubieran sido posibles, o serían menos dañinas, si no hubieran allanado el camino los políticos socialdemócratas. Durante décadas, los gobiernos regionales del PSOE y de UPN/PP han ido dotando a la administración navarra de unos recursos ingentes que posibilitan que el acceso al poder de grupos altamente ideologizados o fanatizados como los del actual cuatripartito puedan hacer realidad su sueño de cambiar la realidad social desde el poder. Navarra es lo que es. Pero los partidos que acceden al gobierno, dotados de un inmenso arsenal legislativo y financiero, quieren que sea otra cosa y se creen ahora con capacidad suficiente como para convertir en realidad sus entelequias.

La manifestación del 3 de junio se convoca para defender la bandera de Navarra. Nada mas. Será tan solo un toque de atención de los navarros que no queremos ver ondear el símbolo de los que pretenden la desaparición de Navarra como comunidad diferenciada. Pero todos sabemos que hay más. Los políticos del cuatripartito saben que existe, todavía, una Navarra real, de gente libre y de familias libres, a la que no podrán silenciar por mucho tiempo en caso de que llegue a despertar. Por eso se han puesto tan nerviosos. Por eso es tan importante estar en Pamplona el 3 de junio.

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