6 de Abril de 2017 0 / / /

LA FIGURA PATERNA DE SAN JOSÉ

 

 

 

Hace unas semanas se celebraba la fiesta de San José, por eso no podemos dejarle en el olvido, como tampoco lo debemos de hacer en la figura de su esposa la Virgen María. Pues que hubiera sido si una mujer como la Virgen, no se hubiera fiado de Dios, pues por esa maternidad, vino El Salvador del mundo. Pues si el ser madre hoy en día esta tan poco valorado, menos esta la paternidad, de hecho Dios Padre, quiso que su Hijo Jesús tuviera un padre legal ante la ley, y delante de la sociedad judía de su tiempo, ese padre fue José.

Ahí vemos que desde el principio de la humanidad como El Ser Divino crea Adán y Eva, e instituye el matrimonio, hombre y mujer los creó y dirá: “Creced y multiplicaos”. De qué forma Dios puede dar valor a lo espiritual, sino haciendo posible que su Hijo, fuera concebido por medio del Espíritu Santo, de una manera especial dentro del seno de una mujer pura y Virgen, que fue elegida por Dios Inmaculada, desde el instante de su Concepción, por una gracia especial venida del Ser Divino. Tampoco hay que olvidar a José el esposo de esta mujer llamada María.

La importancia del amor unido al de Dios, es esencial en un hombre y una mujer, casados estos cuando lo hacen por la Iglesia, hacen que esta unión sea sagrada, pues Cristo instituyo el matrimonio y lo transformo en sacramento.

La Santísima Trinidad, que son el mismo Dios, en sus tres personas Padre, Hijo, (Jesús) y Espíritu Santo, están en primer lugar en la jerarquía del Cielo, en segundo lugar está la Virgen María, Todos ellos están por encima de los arcángeles y ángeles y en tercer lugar San José, este en grado de santidad y perfección se equipara a estos coros angélicos, pero con muchos más méritos, porque siendo hombre y teniendo cuerpo mortal, su castidad y pureza, es igualada a estos habitantes del Cielo, siempre por una gracia especial venida de Dios, en la cual el Patriarca San José fue obediente, y estuvo abierto a esta, este fue su mérito personal. ¿En qué medida estamos nosotros dispuestos a recibir la gracia, y responder a Dios?

Como sería la relación de María y de José, allí donde el amor habitaba en medio de ellos, en la figura del Niño Jesús. Amigos, hermanos, esposos, pero teniendo los dos claro. Su amor fue espiritual no carnal, pues vivian con El, estaban con El, y eran de Él, porque eran todo de Dios.

José protector de María, y de Jesús, custodio de estas dos personas, él está también dentro de lo que se llama la Sagrada Familia, porque siendo elegido como esposo por ser descendiente de David, supo respetar el cuerpo de la Virgen María, pues el seno de ella era como un trozo de Cielo, y en este la sexualidad no existe, fue también el primer Sagrario donde habito Jesús, desde el momento de su Concepción obra del Espíritu Santo. Gracias a la confianza en Dios por parte de la Virgen, vino el Salvador del mundo para librarnos de las garras del diablo y de la muerte eterna, sobre todo en aquellos que le son obedientes a sus mandatos.

Según las costumbres de la época debió de ocurrir así , entre los dos María y José, pues se cree que hubo una promesa ya desde su noviazgo, También hay que entender las circunstancias tan difíciles y de amargura por los que paso José, pues estando prometidos la Virgen quedo encinta, y este varón justo y santo decide repudiarla en secreto, pues si la hubiera denunciado a María, según la ley de los judíos, hubiera podido ser apedreada por adultera, ya que el Hijo que llevaba en sus entrañas no era de José. Porque su Hijo fue por obra del Espíritu Santo. Siendo su prometida su silencio le acarreaba, el que él pasara como un hombre que había engañado a María, y la había abandonado, ante esta sociedad pasaba de ser justo y honrado, a ser una persona no fiable. Este fue el drama de José y también el de María. Pero José termina por acoger a la Virgen y a su hijo así lo relata Mateo, Cap. 1 v18 al 25.

Así y todo estas circunstancias tan difíciles que pasaron nuestros protagonistas, ellos fueron colaboradores de la obra redentora, llevada a cabo por Jesús, el Hijo de Dios. Hay que decir que la valentía de María y de José, son admirables ese confiar en el Padre por medio de su fe.

De la Virgen en las Sagradas Escrituras apenas se habla, solo en circunstancias muy especiales, aparece en la vida de Jesús, pero mucho menos se dice del Patriarca San José, sin embargo en la educación y en la crianza de Jesús tuvo un valor de suma importancia así como su humildad y silencio, el cual solo el mismo Dios reconoce y en el que también los hijos de la Santa Madre Iglesia Católica, debemos reconocer.

La actitud de María y de José, con respecto a Jesús, es la misma actitud que tuvo San Juan Bautista, plasmada en estas palabras del Evangelio. Pues así dice en Juan Cap. 3 v.30: ”Preciso es que El crezca y yo mengue.” La brillantez de los padres de Jesús, queda casi apagada, para dar paso a Cristo a este que es luz de las naciones.

Que Dios Trino, junto a María y a José, os llenen de bendiciones

30 DE MARZO 2017 MARÍA JOSÉ

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