13 de Julio de 2017 0 /

ETA, organización criminal

Se está emitiendo en la televisión el documental “Contra la Impunidad”. Por el mismo pasan familiares de asesinados por ETA, que relatan sus sufrimientos. Además del dolor por la pérdida del ser querido, se quejan de la impunidad que ha beneficiado a los asesinos. A unos les benefició la amnistía de 1977. En otros casos los delitos han prescrito. Lo más sangriento, en alguna ocasión ha sido que, con el criminal detenido, la prescripción se ha debido a un error burocrático. Un porcentaje elevadísimo de los casos está sin resolver. En los casos juzgados y sentenciados, las penas de prisión se han visto reducidas considerablemente, de manera que los asesinos andan libres después de haber sido homenajeados en su excarcelación. En resumen: para los crímenes de ETA ha habido una auténtica impunidad. Y la denuncia el documental que comentamos.

El documental es un alegato contra la organización criminal. Pero también contra el sistema político vigente que posibilita la impunidad. El documental refuerza la opinión que nos hemos forjado hace tiempo: ETA ha sido un elemento fundamental para el asentamiento de la actual democracia. Y la democracia corresponde ahora con la impunidad.

No reflejaríamos la realidad si dijéramos que la acción de ETA formaba parte del plan que se ha seguido para la instauración de esta democracia. Pero sí que mientras se iba estableciendo la democracia, la acción de ETA la favorecía. Y los demócratas la veían como un mal. Pero mal necesario que había que soportar mirando para otro lado.

La ETA no ha sido derrotada. La ETA gobierna en ayuntamientos y diputaciones. Dispone de importantes medios económicos derivados de los impuestos que pagamos. ETA forma parte del sistema que ha contribuido a instaurar.

Pero, además, ETA goza de una importante implantación social que se manifiesta en las declaraciones de personajes, manifestaciones masivas, pintadas y pegadas de pasquines exigiendo el acercamiento de los presos y la excarcelación de los mismos. Y eso lo piden partidos que se declaran contrarios a la organización criminal. Llegan a proponerlo en tratos con partidos que han sufrido los ataques de la banda. Y todos tan contentos.

El documental citado ha tenido poca expectación. Pocas sesiones de exhibición y poco público. Ello es prueba de que junto a un sector que aprueba la actuación de la banda, hay otro, inmenso, a quien le trae sin cuidado. No hace falta recurrir a autores alemanes para calificar esa indiferencia. En nuestro pueblo se decía que “a tres c. se le murió un burro y no le importó, porque no era suyo”.

Es cierto que las organizaciones de víctimas de ETA gozan de alguna consideración. Que a las víctimas se rinden homenajes. A nosotros nos parece toda una pantomima que las asociaciones de víctimas no deberían pedir ni aceptar. El mal que ha hecho ETA no tiene remedio. Los homenajes no resuelven nada. Sirven para recordar. Y ¿para qué sirve el recordar?

A veces se levantan voces exigiendo que ETA pida perdón. Por principio, nos parece que no tiene sentido que una organización pida perdón. Los perdones tienen que pedirlo las personas que han cometido el delito. Y hasta ahora no lo ha hecho nadie. Incluso los hay que declaran paladinamente no arrepentirse de nada. Y una organización, que nació para matar, no va pedir perdón por haber cumplido los fines para los que se creó. Y de los que ha obtenido beneficio.

Los males que ha causado ETA los irá curando el tiempo. Por nuestra parte creemos que lo mejor es no hablar de ello, para que se vaya olvidando. Que es la única manera de que desaparezca su huella.

Si la huella de ETA no desaparece, es porque las organizaciones que siguen sus principios están presentes en la política actual. Y porque el sistema actual lo permite. Por eso, lamentándolo mucho y compartiendo el dolor de las asociaciones de víctimas, decimos a éstas, que pierden el tiempo si esperan del actual sistema alguna satisfacción que sea de utilidad.

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