12 de noviembre de 2017 0

El pueblo, sí

Confiamos en el pueblo; no en los líderes del sistema. Ya sabíamos a quienes servían tales líderes, pero ahora se corrobora: no sólo el Partido Popular -que toda su historia no ha hecho más que engañar a los católicos y los señores obispos- y el PSOE están con los intereses extra nacionales -plutocracia mundialista-, sino que también lo está los jefes de Ciudadanos -Rivera en el Club Bilderberg- y los marxistas de Podemos. ¿No los crearon  aquellos de repente y no subieron como la espuma, como si de una regeneración ansiada por el pueblo español se tratase?. Pero por eso, porque confiamos en el pueblo, no estamos tristes.

Así ocurrió el DOS de MAYO y durante todo ese mes en toda la geografía española allá por 1808. Las élites estaban VENDIDAS al invasor o bien -y sobre todo-  les embargaba una COBARDÍA fruto del estancamiento político, del absolutismo ministerial y regio, y del despotismo ilustrado. Mucho progreso cultural HOY pero muchos jóvenes son unos totales analfabetos en el ámbito cultural, moral y religioso. Una pena, fruto de una contradicción y engaño previos.

A lo que vamos.  CATALUÑA -si se nos deja hablar así- está despierta, y mira a sus hijos los catalanes de siempre y a quienes a ellos se suman en nivel de igualdad.

Cataluña no mira a los advenedizos que importan un nacionalismo ególatra y separatista, anticatalán. No sé por qué, pero la gran comunidad musulmana guarda un total silencio… supongo que para no alarmar, para no espantar a los nacionalistas separatistas, y cautivando después el voto separatista.

Pero no queremos separar a los que viven en el noble Principado de Cataluña, ni ahondar el abismo que los nacionalistas separatistas han creado entre la población. Digamos que todos son catalanes si lo eran sus padres y si hoy tienen un vivir arraigado en Cataluña, formando así una comunidad fundamental de civilización hispánica y de raíces y desarrollo cristiano que no pagano. Cataluña será cristiana o no será (Torras y Bages, Verdaguer y tantísimos otros).

El pueblo catalán de veras se agrupa y manifesta en Sabadell, San Cugat, Lérida, Santa Coloma, Gerona Vila-roja, Reus, Manresa…. No sólo es Barcelona, la ciudad condal, sino por toda la geografía catalana. Estamos a diez de noviembre de 2017.

No, no hay que estar tristes por el pueblo. Confiamos en él como ocurrió en mayo de 1808. Hay que estar muy tristes por en qué manos ha caído en un lado y en otro ya desde hace décadas. Por eso buscamos algún faro que ilumine y dirija sin querer al pueblo, un faro que sea independiente porque siempre haya perdido y sólo quiera servir.

Imagen: Ante el Ayuntamiento de Sabadell, para que el sr. alcalde “separata”
exhiba con honor la bandera de España por imperativo legal y por amor a España y la Hispanidad. Fuente: pantalla de la Web de SOMATEMPS.

Vayan algunas advertencias finales:

 

Primera. El actual problema en Cataluña va a ser una realidad en otros lugares de la vieja piel de toro: ojito con Navarra, ojito con el llamado Euzcadi, ojito con la bella Galicia, ojito con renovar las guerras cantonales, y ojito con volver a los reinos taifas y a las tribus de los arévacos y los vectores. Así lo profetizó Mendéndez Pelayo, y tenía toda la razón. Aunque no fue el único ni mucho menos. Si España se descristianiza -¿es que no lo sabían los señores Obispos en 1978?-, se convierte en una suma tribal de individualidades-colectivas (ni individuos a lo liberal made in USA, ni familias como Dios manda), en guerra mutua y a merced de las potencias exteriores: plutocracia mundialista se llama hoy. Los separatistas han sido utilizados, ¿es que no lo saben? Sin duda sus jefes sí lo saben; de nuevo los malos jefes…

Segunda. Hay que actuar. Lo que no puede ser es no hacer nada durante el año y, al final, ponerse a hablar para que los demás escuchen. No está bien, llegado el momento, hacer de florero. Tampoco está bien reducir la política a la religión (como hace el sr. obispo de Solsona, que está en Babia o es nacionalista) y hablar de política so pretexto de ésta. Este es el viejo vicio integrista. Sí, ya sabemos que todo también lo temporal puede y debe ser ofrecido a Dios. Desde luego la Patria España no es casual, ni mera creación humana, ni odia a nadie sino que integra a todos. La nación separatista sí lo hace, y eso no es bueno.

Tercera. El pueblo no es la suma de los concejales “separatas” tras las elecciones, ni un arañar lo que no hay: votos y democracia. La actual democracia -todo el mundo lo sabe pero nadie lo dice aunque ya se demostró en 1840, 1898 y tantísimas otras veces- no es REPRESENTATIVA.

Cuarta. O España habla de sus grandezas, que las tiene como ningún pueblo del mundo -y sus enemigos bien lo saben, ajenos todos al chauvinismo- o la TRAICIÓN de sus gobernantes (en este caso el Partido Popular) es insufrible.

José Fermín Garralda

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