4 de diciembre de 2017 0

“Día de Navarra” renuevo del “Día de España”

Un mensaje a los hijos el Día de Navarra 

ES MUY BUENO hacer un poco de recapitulación del día 3 de diciembre, Día de Navarra y festividad de su patrono San Fco. Javier, patrono de Navarra y las Misiones.

Que el Día de Navarra haya estado en los corazones navarros, es indudable. Ahí el concurso de jotas ribericas cantadas por jóvenes promesas, ahí las músicas de la montaña… aquí cada uno a su manera pero todos con un mucho de Navarra, de esta gran síntesis en la variedad -no dividida en tres, montaña, Navarra media y ribera-  que es el viejo Reyno

Esta síntesis que es Navarra obliga al pueblo navarro a ser espiritual y no positivista ni  materialista. Como nunca los navarros fueron materialistas, cuando pierden el espíritu bajan escalones al trote hacia esa barbarie -pero con coche y vacaciones- que ya es una realidad en algunos lugares. Es decir, de los grandes santos como San Fco. Javier, somos capaces de bajar rápido y empeñados hasta  los brujos y brujas de Zugarramurdi y la misma prehistoria. “¡Que navarrismo tan fuerte el de las cuevas…!” -dirá el chalao-. “¡Y yo más!” -dirá el snob  competitivo-. 

Muchos han felicitado de corazón a otros muchos que se llaman Javier y quizás también Javiera, por lo que las familias han tenido sus entrañables alegrías.

El frío, la nieve y aún el hielo, han despoblado las calles y plazas, por lo que el ambiente callejero ha parecido algo tristón. Sin embargo, no pocos han sacado sus banderas a los balcones, a pesar de la falta de costumbre y sobre todo del miedo que hay a manifestar las propias convicciones y sentimientos. Eso de estar marcado da pavor a muchos. Tengamos en cuenta que los bilduetarras, los comunistas que mandan en Podemos e IU, y hasta los señoritos de Geroa Bai versus PNV bizkaitarra, dan muchas veces miedo. Unos han sido rápidos en la violencia física y otros lo son en la violencia verbal -lenguaraces-. 

El Gobierno de Navarra ha sacado las banderas al balcón acompañadas de dos preciosos reposteros, los que siempre se han utilizado con independencia del Gobierno que fuese. Además del repostero con el escudo de Navarra (es una enorme pena que sin laureada), han exhibido otro con el águila del sello de Sancho VII el Fuerte, incluyendo la antigua leyenda del Reino Benedictus Dominus Deus meus. Confesional, ¿eh? Pues que se note. El lema es en latín y no en batúa y esas cosas. 

En el centro de Pamplona se ha escuchado música tradicional a todo volumen, y desde luego también jotas, en la carpa bien montada por Asociación Civil Navarra en Carlos III. Por otros  lugares sonaban otras canciones. Lo que pone a algunos muy nerviosos es el snobismo de unos terceros de alguna provincia limítrofe, con canciones muy bonitas pero que no son de aquí y nunca se han oído cantar por nuestros lugares. Y nada digamos de las pequeñas concentraciones de gente con banderas y pancartas muy extrañas, que se presentan como muy navarras pero que por sus gestos y dichos nos aseguran que quieren vaciar a Navarra de sí misma para llenarla de fantasías medievales y sobre todo  tergiversadas, arqueológicas incluso, y nazionalismo a tutiplén

En no pocas casas se ha exhibido convenientemente y con alegría la bandera de Navarra. En algunos balcones la bandera tenía un gran tamaño y estaba junto a la bandera de España. En aquella otra casa, el escudo laureado no necesitaba al lado una bandera de España “aclaratoria” frente a las malas lenguas. 


Pues bien y dicho esto, lamento decir que en no pocas casas ha faltado la exhibición masiva de la enseña de Navarra. Hombre, salir a la calle a manifestarse no es lo más propio de nuestra gente, que acostumbra a celebrar en familia y con amigos después de hacerlo institucionalmente. No nos va ese tipo de socialización moderna que dura dos días y tiene una raíz básicamente reivindicativa. ¿Los habitadores de nuestras casas estaban ausentes haciendo eso que llamamos “puente” y hasta “acueducto”? ¿Es que hay poco entusiasmo,  influido supuestamente por el frío y la nieve? 

Miren: yo creo que los navarros de hoy no somos castas como lo fueron nuestros padres y abuelos. Algo ha pasado que hemos perdido su carácter y fuerza espiritual, su vigor, su responsabilidad social y servicio al bien común, su sencilla pero profunda vivencia católica de la religión. 

El motivo es simplemente que muchos navarros han roto con sus amores y deberes sociopolíticos respecto a la tradición, esto es, hacia el ser de las cosas, hacia sus padres, abuelos y p’atrás. Pero para ir p’alante.  Esto mismo ha pasado en el resto de españoles. 

Nos creímos tan universitarios y “adelantados” -hoy tan “globalizados”- como si el mundo empezase ahora…; nos creímos tan de nuestro tiempo “guay” y tan europeístas ignorando que hacemos agua por todas las partes como la Europa paganizada…; estábamos tan presumidos y nos dieron tanta coba para que superásemos -pero rompiendo con ellos- a los padres…; nos creímos tan así… que el Fuero privado navarro (el matrimonio, la familia, la casa…) ha sido dinamitado por la política liberal-socialista previa anulación del Fuero público. Sí, se equivocaron rotundamente en la década de los setenta al inclinarse por la política liberal, falsamente amiga de la libertad pues cae en el libertinaje, el estatismo y la paralización social como anunció Tcqueville hacia 1848. Este fue un gran error bisagra de una puerta que se cae a trozos, como se caen las del resto de las comunidades españolas víctimas de la inmoralidad, la corrupción y una indecencia surgidas de la descristianización provocada y programada. ¡Había que separar a España de la religión católica!

La mencionada presunción de la gente de mi generación y las ideologías foráneas admitidas por los navarros, han dado muy malos resultados. Se trata del navarro  acomplejado o bien dirigido por los resortes del poder político de 1978 y 2018. Así, desde el Fuero público se fueron cargando paulatinamente todo el Fuero privado, la forma de vivir, la decencia y la honradez, y hasta la civilización transmitida y cristiana. Esto ocurrió en la llamada transición navarra gracias a esa trampa mortal que fue el falso dilema de o Dictadura o liberal/socialismo.

Por eso y no por otra cosa, la ikurriña ha amenazado -y amenaza- con tragarse Navarra mediante trucos, mañas y la fuerza. Se tragará una Navarra deshecha cuando rompa con su tradición  -con ello surgen los complejos y el aislamiento interior-, cuando caiga en el descreimiento religioso, cuando no haga nada -ni recordarse, ni defenderse …- siguiendo la ideología liberal -pasar de todo con tal que me dejen mi libertad- hasta que llegue el toque a rebato de último momento , y cuando sea servil hacia lo foráneo, lo que es totalmente ajeno a nuestra libertades forales y crecimiento cristiano.

¿Se dan cuenta -lo pregunto con pena- los que han gobernado Navarra durante décadas y la migración interna sobre el solar navarro?

Llama fuertemente la atención que, en la zona del Casco Viejo de Pamplona dominada por los separatistas/comunistas, no haya una sola bandera de Navarra este Día de Navarra, y sí otras banderas extrañas a esta Comunidad. Es que no saben qué es Navarra, su patria es otra -su nación vasca por anti vasca o la IIIª República por anti española-, y sólo se aman por sí mismos. Este amor al propio “yo” colectivo o socialista se debe a coincidencias aparentes y  externas con otros muchas veces fruto de la mera voluntad- , o bien a la propia despersonalización que exige tener salud y comer caliente. Navarra les importa tres pepinos. Por mucho que escondan la ikurriña que asusta a cualquier navarro de pro, ésta es lo único que les importa  así como sus manías y locuciones “antis”. 

Por algo hay políticos del cuatripartito que están tratando a Navarra como si fuese una puta -con perdón-: imponer la bandera de otra Comunidad, impedir su progreso material (pantanos, autopistas, AVE…), ahogarla a impuestos, ahuyentar las empresas, repartirse el dinero para hacer “su” culturilla y dar trabajo a los amigos, reducir a gran parte de los navarros a ciudadanos de segunda o tercera clase en su propia tierra (vid. Educación, profesores, oposiciones y becas), fastidiar todo lo que pueden a la Universidad y la Clínica, humillar a los vecinos (Conde de Rodezno, Pío XII etc.), querer copar la administración, dar la imagen que Navarra es euskaldún -en vez de una armoniosa síntesis como unidad en la diversidad- cuando ellos mismos -por ej. la propia Uxúe Barkos- dicen que no lo es, mostrarse falsamente independientes de los nacionalistas de la CAV y el sr. Urkullu, y tantas otras barrabasadas. Aunque pierdan una y otra vez en los tribunales. Queda claro una cosa: Navarra no es la suya y menos es suya. 


Sí, es emocionante escuchar el himno de Navarra -estudiado por el dr. Martinena-, interpretado por ejemplo con un afinado violín. Es un himno sencillo, íntimo, andarín al paso pausado de nuestra transmisión sincera, honda y familiar. ¡Qué distinto es a otras músicas que parece que engüllen todo y a todos con la acción! La música instrumental para interpretar nuestro himno es suficiente, de modo que cualquier palabra y más si es una palabra fofa y comodín, reduce su valor. 


Otra cosa. Estamos contentos porque el Tribunal Administrativo de Navarra ha rechazado que la ikurriña ondee en los Ayuntamientos. Así ha resuelto su negativa en Barañáin, Tafalla, Estella, Villava y Olazagutía. El periódico Diario de Navarra del 3-XII-2017 lo recoge en su portada, pero el Diario de Noticias no lo hace, seguramente que muy disgustado. 


José Fermín Garralda

Pamplona 4-XII-2017

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