8 de Marzo de 2017 0 / / / /

Del machismo al feminismo: ideologías similares, odios simétricos

La celebración revolucionaria del “día de la mujer trabajadora” no ha cambiado nada al sustituir el machismo por el feminismo. Ambas son ideologías similares, con odios simétricos. El 8 de marzo no conmemora la liberación de nada sino el sometimiento de la mujer a una esclavitud nueva. La “libera” definitivamente de la autoridad del marido -a quien prometió amar hasta la muerte- para dejarla al servicio del jefe de la empresa. Sustituye la entrega y el amor por la suspicacia y el odio en las relaciones.

Pero la ruptura feminista del 8 de marzo no hubiera sido posible si antes no se hubiera corrompido la masculinidad con las teorías del liberalismo machista. Los que levantaron la guillotina para proclamar los derechos del “hombre” y del “ciudadano”, los que pedían “un hombre un voto”, fueron los inventores del machismo y de la “mujer florero”. No solo mataron al rey, padre de todos; en realidad pretendieron aniquilar a todos los padres y a todas las madres. La familia, célula básica de la sociedad, de las leyes, de la política y de la economía, se convirtió en un corsé insufrible para los ilustrados, los liberales y los individualistas románticos. Fue ya entonces cuando empezaron a pensar algunos en la conveniencia de ceder toda la soberanía familiar -y hasta la patria potestad- en manos de la burocracia creciente: había que destruir a la familia y convertir al estado en papá-estado o mamá-estado. En esas estamos.

Pero antes de todo eso, cuando había una Cristiandad que buscaba el Reino de Dios y su Justicia antes que la añadidura, a nadie se le pasaba por la cabeza que la mujer hubiera de estar al margen. Había entonces una antropología que entendía la complementariedad de los sexos. No había ni lucha de clases ni lucha de sexos. El 50% de la humanidad no vestía con pantalones, pero tampoco iba a la guerra. Los retablos antiguos de las viejas iglesias católicas estaban llenos de mujeres con libros. Los artesonados de los cafés modernos de mujeres sin ropa.

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