20 de abril de 2017 0 / / / /

Centenario de Don Pelayo

En repetidas ocasiones hemos hecho referencia a nuestra orfandad de Monarca. No tenemos Rey y no parece que lo tengamos en fecha próxima.
No existe, entre los descendientes de los Reyes Católicos la persona que con un derecho, diferenciado sobre los demás, esté dispuesto a enarbolar la Bandera.

En diversas ocasiones hemos leído que nuestro Rey Don Carlos VII mantuvo una conversación con San Juan Bosco. Parece ser que, en el curso de la misma, el Santo le dijo a nuestro Rey: “no se esfuerce; las dinastías reales de Europa dejaron de ser cristianas cuando aceptaron la Ilustración y expulsaron a los jesuitas. No podemos esperar de ellas la restauración de la Cristiandad”.

Parece que la profecía del Santo se está cumpliendo.

Sin embargo no dijo el Santo qué forma de gobierno es mejor que la monarquía cristiana hereditaria. La República, apta para ciudades estado como Venecia, está desacreditada, especialmente en España. San Juan Bosco anunció que nos quedaríamos sin Rey. Pero nosotros necesitamos un Rey.
Reflexionando sobre esa situación nuestra mente se traslada a las montañas de Asturias. Allí coincidieron los cristianos que no se resignaron a ser dominados por los musulmanes. También se habían quedado sin Rey. Pero se mantenían firmes en no renunciar a su estado cristiano. No veían claro su futuro. Pero sí eran conscientes de que si se rendían al invasor perderían para siempre su Reino cristiano. Otros ya habían llegado a acuerdos con los invasores musulmanes. Pero ellos no aceptaban el yugo agareno.

Decidieron resistir. En Covadonga se produjo el milagro. No les faltó el caudillo militar. Y de la victoria surgió el Rey y la Monarquía que terminaría por expulsar de España a los invasores.

Nuestra situación es análoga. No tenemos Rey. Pero tenemos unos principios. Y sabemos que son los únicos que pueden sacar a España del caos en que vivimos. Pues por eso los defendemos. La Verdad no puede ser abandonada. Ahí está y es fuerte. Con la fortaleza que le da el ser. Porque frente a la Verdad que defendemos, nada valen las ideologías, producto de mentes calenturientas, que han impuesto su tiranía. Defendiendo la Verdad venceremos. Mejor dicho: vencerá la misma Verdad.

Y no nos faltará el Rey, que surgirá en el momento oportuno, como surgió Don Pelayo entre los resistentes de Asturias, precedentes de los carlistas de hoy.

En estos días se cumple el XIV centenario de la proclamación de Don Pelayo. La fecha y el recuerdo son para nosotros una inyección de ánimo. Viene a reforzar nuestra esperanza en que, a pesar de nuestra orfandad de Monarca, con la ayuda del Señor seremos capaces de salvar a España, como ya anunció don Carlos VII en su Testamento Político.

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