12 de mayo de 2017 0

Breves apuntes sobre las cajas y la banca pública

Con ocasión de los procesos tanto judiciales como políticos contra el saqueo realizado a las Cajas de Ahorro, vuelven a aprovechar los medios liberales para hacer profesión de fe contra la banca pública. Concretamente en la mañana de hoy era el presentador del programa matinal de la cadena puesta por la Conferencia Episcopal al servicio de la “estructura de pecado” popular, Carlos Herrera, quien bramaba contra la “banca pública”, así en abstracto, pretendiendo demostrar lo inviable de la misma a la luz de la ruina cajera.

Curiosamente otro presentador de la misma cadena y del mismo horario clamaba exactamente el mismo mensaje hace unos años. Digo curiosamente porque es una tristeza más a añadir al esperpento copero que sea la cadena de la CEE la que reniega de una de las iniciativas sociales más reseñables de la historia reciente de España, habiendo nacido no pocas cajas de iniciativa precisamente eclesial.

Hace falta salir, una vez más, a rebatir las mentiras liberales y simplemente refrescar brevemente la memoria de algunas cosas: Las Cajas de Ahorro fueron entidades de crédito y ahorro de iniciativa SOCIAL y sin ánimo de lucro, impulsadas por la propia sociedad a través de parroquias, diócesis, gremios, ayuntamientos, etc. para poner al alcance del pueblo sencillo instrumentos de crédito que la gran banca limitaba a las sociedades mercantiles o en su caso suponían un insoportable peso usurario.

Tienen su origen en los pósitos y montepíos, entidades con siglos de antigüedad, y adquieren la forma de Cajas de Ahorro en el siglo XIX, concretamente la más antigua así constituida sería la Caja de Ahorros de Jerez, de 1834. Durante siglo y medio, y hasta la ley de Cajas de 1985 durante el gobierno de Felipe González, las Cajas serán entidades bancarias de iniciativa SOCIAL y funcionarán sin problemas cumpliendo su propósito: facilitar herramientas financieras y proteger de la usura al pueblo.

Es en 1985, con la citada ley de cajas, cuando el gobierno de las mismas pasa de estar en manos de la sociedad a estarlo en manos de partidos políticos, sindicatos y otras entidades que por orden del estado democrático detentan la representación de esa sociedad. Desde ese momento, y en un tiempo récord de 30 años, la obra de siglos queda literalmente arrasada no por la gestión pública sino por la gestión muy democrática de entidades políticas, principalmente los partidos. Que no es lo mismo, ni se le parece.

Por tanto, señalemos y denunciemos el lamentable saqueo de las cajas, pero como lo que es: la obra democrática de los partidos políticos. Cuando las Cajas fueron gestionadas de manera SOCIAL (no pública) funcionaron mejor que bien.

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