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Podemos, ERC y PSOE enfrentados sobre el modo de manipular la memoria y la Historia

En el Congreso de los Diputados, el PSOE ha propuesto una proposición no de ley que pretende impulsar la (des)Memoria Histórica. Parecía presumible que la izquierda iba a unirse en su odio a 40 años de historia de España y, sin embargo, precisamente su odio los ha separado. La propuesta del grupo parlamentario socialista sugiere exhumar el cadáver de Francisco Franco Bahamonde del Valle de los Caídos y el traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera a otra parte del edificio donde no sea preeminente su presencia. Unidos Podemos y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) se oponen a la iniciativa de los socialistas por considerarla insuficiente.

Esta proposición no de ley se debatió el martes 9 de mayo y se votará el jueves 11 de mayo, aunque al tener el rango de “no de ley”, no es de obligatorio cumplimiento para el Gobierno. Lo que podría ser beneficioso si se aprobara, es observar las actuaciones de Mariano Rajoy y sus ministros, que tendrán que tomar una decisión: o ceder a la presión y manipular la historia al antojo del neo-comunismo y el revanchismo; o dejar las cosas tal y como están con la valentía de un Gobierno que solo administra –y no modifica– la memoria histórica del país.

 

La propuesta de los socialistas para el Valle de los Caídos

La medida estrella por la que apuesta el PSOE es la exhumación de Francisco Franco y el traslado de los restos a otro lugar diferente al Valle de los Caídos. Además, la proposición de los socialistas quiere trasladar a José Antonio Primo de Rivera a un lugar que no sea preeminente en el edificio.

Pero hay otras propuestas: la elaboración de un censo completo de las infraestructuras construidas con mano de obra forzada para colocar placas en memoria de los represaliados. También se propone la creación de bancos de ADN para identificar los restos en fosas comunes de desaparecidos durante la guerra. Por otra parte, también se quiere retirar todo tipo de subvención pública a instituciones que defiendan la dictadura militar y estudiar la posible nulidad de las sentencias dictadas por los tribunales penales en la dictadura contra aquellos que defendían la legalidad republicana.

 

Podemos y ERC se oponen porque consideran la medida insuficiente

Unidos Podemos propone que la (des)Memoria Histórica tiene que comenzar por medio de la exhumación y la identificación de los represaliados por los diferentes gobiernos que dirigió Francisco Franco. También reclaman la anulación de todas las sentencias de los tribunales “franquistas” porque no se puede “equiparar un Estado fascista con un Estado de derecho”.

ERC, por su parte, ha criticado la hipocresía del PSOE, que no quiere exponerse a polémicas con la (des)Memoria Histórica cuando ocupa el Gobierno y sí cuando quiere sacar rédito político. Durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, no se llevó a cabo las medidas que hoy defienden los mismo socialistas. ERC también propone abrir un litigio por compensaciones a las familias de los represaliados del que deberían hacerse cargo las empresas o las instituciones responsables de los trabajos forzados en el Valle de los Caídos.

“¿Cómo pueden hablar de una comisión de la verdad si no reniegan de la Ley de amnistía?”, declara Joan Tardá.

Un gran peligro: la manipulación histórica a medida

 

Los españoles ya nos hemos enfrentado antes a una manipulación sistemática de nuestra historia: la Transición Democrática. Durante años, las instituciones políticas, los partidos y los medios de comunicación nos vendieron una paz forzada entre españoles olvidando los sucesos de 36. Hoy nos está pasando factura en nuestra memoria histórica hoy.

La memoria histórica, que surge de la lectura personal que tiene un pueblo acerca de su propia historia, debe ser natural, dirigida por el raciocinio, el estudio y sobre todo por el sentido común. Cuando un Gobierno, un Parlamento, un partido político… propone y manipula los monumentos históricos a su antojo, proponiendo su propio ideal; nos podemos encontrar muy cerca de la peor tiranía: la de la conciencia.

Desde el siglo XIX, los diferentes gobiernos y poderes públicos han querido imponer su visión histórica sobre las demás, sin respetar lo que pertenece al estudio objetivo de los hechos, de los documentos… por medio de la metodología científica para estudiar el pasado. Ningún poder político tiene la potestad para hacer eso: ni la República, ni Franco, ni Juan Carlos I, ni Adolfo Suárez, ni Felipe González, ni José Luis Rodríguez Zapatero. La misma sociedad tiene que enfrentarse a su pasado y juzgar con libertad lo que ha pasado, siempre desde la honestidad. A estas alturas de la historia, exhumar cuerpos, cambiarlos de lugar o poner placas conmemorativas… es un modo de juzgar a un bando de una manera totalmente injusta. Se elimina el derecho de defensa, se ocultan los estudios que hablan de los factores positivos del régimen de Franco… Todo orientado a silenciar la verdad para imponer una visión partidista de la misma. Más sociedad y menos estado. Más sociedad y menos partidos. La historia de España es patrimonio inmaterial de todos los españoles y nadie debería apropiarse de ella sin respetar con esmero cada uno de los años que la componen. Porque la historia no sirve para cambiarla, sino para aprender de ella. 

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